24.3.17

Cruz Verde (Plaza de la)



Entre las calles del Rollo, de Segovia y de la Villa. Distrito 1 (Centro). Barrio del Palacio.

Nuestra plaza, que tuvo el honor de contar entre sus vecinos al gran arquitecto Ventura Rodríguez, debe su nombre al mismo hecho que la anterior: aquí la Inquisición hizo de las suyas y, cuando dejó de hacerlo, una cruz de color verde lo recordó quién sabe con qué propósito. Lo más significativo que tiene es la monumental fuente que hay en su parte septentrional, en la que destaca una estatua de Diana que fue aquí trasladada en 1850, procedente de la fuente que hubo en Puerta Cerrada. La fuente se apoya en una pared que linda con la huerta del desaparecido convento del Sacramento.

17.3.17

Cruz Verde (Calle y Travesía de la)


(Imagen: CC BY-SA 3.0 Asqueladd)

Entre las calles de la Luna y del Pez. Va la travesía de la calle de las Tres Cruces a la de San Bernardo. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Universidad. 

Estrecha, rectilínea y un tanto destartalada es nuestra calle, que debe su nombre al ominoso hecho de haber sido un paraje en el que daba cumplimiento la Inquisición sus sentencias; si bien se dejó de hacer esto durante el reinado de Felipe II, al trasladarse el quemadero más al norte, fuera de la puerta de Fuencarral, en tiempos fue recordado por una cruz de madera pintada de verde que permaneció bastantes años por aquí. 

Peñasco y Cambronero nos dicen que antes de ostentar su nombre actual se denominó calle de las Tres Cruces. La travesía, un brevísimo espacio que en su día tuvo una fuente, se llamó en tiempos calle del Nabo, pues en esta zona se estableció el punto de venta de esta hortaliza dentro de un mercado de frutas y verduras al aire libre que se mantenía a lo largo de la calle Ancha de San Bernardo. Cuando esta práctica desapareció, se decidió que tomase el nombre, ya como travesía, de su calle vecina.

3.3.17

Cruz (Calle de la)



Entre las plazas de Canalejas y de Jacinto Benavente. Distrito 1 (Centro). Barrios de las Cortes y de Sol.

A nuestra pobre calle, que ostenta su nombre desde el siglo XVII, le suelen desear la desaparición los cronistas de cabecera de esta obra. Ya en el siglo XIX debía de sufrir esta zona una gran congestión de tráfico y así Peñasco y Cambronero se lamentan de que cuando se ensanchó el barrio al derribarse el coliseo que da nombre a la vía –y del que pronto hablaremos- no se hubiese llevado a cabo un proyecto más ambicioso, con más derribos, que “evitara la aglomeración de gente” que se solía producir por estos pagos. Treinta años después, Répide no es más misericordioso, pues nos dice que la calle es demasiado estrecha para la circulación que soporta y que más valdría que hubiese desaparecido para que se hubiese prolongado la calle de Sevilla hacia el suroeste.

Pero no pasó nada de esto y la calle sigue ahí. Le viene el nombre de un corral de comedias que hubo por aquí, que era regentado por una de las muchas cofradías religiosas que tuvo la villa, en concreto la del Cristo de la Piedad o de la Cruz. La hermandad hacía representar en ese corral, en principio un recinto alquilado, obras teatrales durante la Pascua y destinaba la recaudación a sufragar los gastos de la procesión del Jueves Santo. Répide nos hace un detallado relato de la historia de tal Hermandad y del motivo por el que se disolvió; a los más curiosos remito a la imprescindible obra de D. Pedro para ilustrarse. Lo que más nos interesa aquí es que en el siglo XVIII el concejo madrileño adquirió el solar y sobre él edificó un teatro que fue conocido como de la Cruz. Poco duró, pues fue derribado hacia 1860. No sintieron mucha pena por ello Peñasco y Cambronero, ya que el arquitecto había sido su “odiado” Pedro de Ribera. La desaparición del teatro permitió que prolongase la calle de Espoz y Mina creando así una comunicación directa entre la plaza del Ángel y la Puerta del Sol.

También D. Hilario y D. Carlos hacen constar la afirmación de Fernández de los Ríos, según la cual en el solar del que hemos hablado en los párrafos anteriores hubo en tiempos ancestrales un cerrillo coronado por una cruz que dio su nombre a corral, teatro y calle.