23.10.26

Marqués de Lema (Calle del)

Salvador Bermúdez de Castro, marqués de Lema
(Foto de Kaulak, c. 1913)

Entre las avenidas de Pablo Iglesias y de la Reina Victoria. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de Vallehermoso. 

Tal y como lo atestiguan planos como el de Núñez Granés (1910) y el parcelario del Ayuntamiento correspondiente al año 1929, esta calle se consideraba la prolongación de la de Escosura, situada hoy en su línea, pero mucho más al sur. Tal continuidad se veía alterada primero por los cementerios que había por la zona y de los que se habló en el artículo dedicado a la calle de Magallanes. Después, por la construcción del gran depósito de agua del Canal de Isabel II que aún sigue por allí, y del enorme recinto del Parque Móvil del Estado. En cualquier caso, la anomalía no se subsanó hasta el 8 de febrero de 1945, cuando su nombre se trocó por el de un personaje que había fallecido apenas unos días antes.

Salvador Bermúdez de Castro O’Lawlor, segundo marqués de Lema, nació en Madrid el 1 de noviembre de 1863. Fue abogado y participó en la vida política, entre otros cargos como alcalde de Madrid en los años 1903-04 y como ministro de Estado en varios gobiernos entre 1913 y 1921. Fue miembro de la Real Academia Española y de la de Ciencias Morales y Políticas. Murió en Madrid el 20 de enero de 1945.

16.10.26

Marqués de Leganés (Calle del)

Retrato del primer marqués de Leganés, por Anton van Dyck (c. 1634)
(Museo Nacional de Arte Occidental, Tokio)

Entre las calles de los Libreros y de San Bernardo. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Universidad. 

El nombre tradicional de esta calle era el de la Cueva y Peñasco y Cambronero nos dan dos explicaciones para tal denominación. La primera, que por aquí había una cueva cuya dueña era la señora Justa que ya conocemos, pues de ella se habló en el artículo referido a la calle de los Libreros. Sin embargo, los dos grandes cronistas indican que esto se debió a una confusión, pues lo que poseía doña Justa no era una cueva, sino un pozo. 

La otra tradición es más novelesca, pues hay implicada en ella ánimas en pena. Según se dice, sí que había por aquí una cueva de la que salían gritos lastimeros. Al parecer, por aquellos andurriales habían asesinado a don Gonzalo Pico, comendador de la Orden de Alcántara y sus asesinos habían obligado a una de sus hijas a bajar a la cueva, pues allí había enterrado un tesoro su padre. Quiso la mala suerte que aquello se hundiese y atrapase a la pobre niña. Su madre, doña Munia Ximénez, fallecida poco después que su esposo, se apareció a un fraile para revelarle toda la trama y de ese modo se pudo encontrar el cadáver de la muchacha, el cual fue sepultado junto al de sus padres.

Otra vez para disgusto de Répide, que no encuentra una “especial razón para ello”, decidió el Ayuntamiento eliminar del nomenclátor municipal un nombre tradicional y el 31 de enero de 1894 le dio el actual. Si hacemos caso a la placa que lleva el nombre de la calle, está dedicada al primer marqués de Leganés, Diego Mexía Felípez de Guzmán, nacido en nuestra villa el 7 de febrero de 1582. Era pariente del conde-duque de Olivares, quien lo protegió y lo hizo medrar. Así ocupó numerosos cargos, tanto en España como en Flandes o Italia. Murió en Madrid el 16 de febrero de 1655. Répide, sin embargo, relaciona el nombre de la calle con el cercano palacio de Altamira, ya que el título de marqués de Leganés pasó a la casa de Altamira un par de generaciones después de la muerte de don Diego.

9.10.26

Marqués de la Ensenada (Calle del)

Zenón de Somodevilla, marqués de la Ensenada, por Jacopo Amigoni
(Museo del Prado, Madrid)

Entre las calles de Bárbara de Braganza y de Génova. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Justicia. 

Se abrió esta calle en la huerta del convento de las Salesas, gran parte del cual hoy en día está ocupado por dependencias de la Administración de Justicia. No sé si tristemente, pero la entrada que da a esta calle se ha hecho célebre por la cantidad de personajes públicos que han de atravesarla para rendir cuentas ante el Tribunal Supremo. Répide ya habla del desnivel que había en el jardín del convento, que queda patente en la acera de los impares de nuestra calle, la cual conserva un muro de contención para salvarlo. 

Aquí estuvo el Teatro Lírico, que empezó siendo un frontón llamado Euskal-Jai, donde se representaron algunas óperas y muchas piezas de zarzuela. Répide lo califica como “uno de los más hermosos teatros que ha tenido la capital de España”. Por desgracia, sufrió un incendio en 1920 que llevó a su demolición. 

Desde el 14 de febrero de 1876 esta calle está dedicada a Zenón de Somodevilla y Bengoechea, primer marqués de la Ensenada, que nació en la localidad riojana de Hervías el 20 de abril de 1702 en el seno de una familia hidalga. Bajo la protección de José Patiño, ministro de Felipe V, fue escalando puestos en su administración y también participó en acciones militares, en concreto navales, por las que obtuvo su título nobiliario. Su labor como ministro y reformador la ejerció durante el reinado de Fernando VI, pero cayó en desgracia en 1754 y fue desterrado de la Corte. Volvió fugazmente al primer plano de la política durante los primeros años del reinado de Carlos III y de nuevo se vio obligado a residir fuera de Madrid, en concreto en Medina del Campo, donde murió el 2 de diciembre de 1781. Se le deben numerosas reformas encuadradas en el ideario de la Ilustración y algunas importantes obras públicas, aunque también hay episodios oscuros como la redada organizada contra los gitanos en 1749 y que no cesó hasta 1763.

2.10.26

Marqués del Duero (Calle del)

Manuel Gutiérrez de la Concha, primer marqués del Duero, por Miguel Aguirre
(Palacio del Senado, Madrid)

Entre el paseo de Recoletos y la calle de Pedro Muñoz Seca. Distrito 4 (Salamanca). Barrio de Recoletos. 

Se abrió nuestra calle en los terrenos del antiguo pósito de la villa. En el plano de Ibáñez de Ibero (1875) se ve que aún la urbanización de este triángulo es incipiente y apenas tres casas daban a esta vía. Su primer nombre fue el de Berga, otorgado por el Ayuntamiento el 29 de septiembre de 1873. Menos de un año después adoptó el actual. 

Y es que en el número 3 de la calle, como en su día recordaba una placa conmemorativa, vivió Manuel Gutiérrez de la Concha e Irigoyen, primer marqués del Duero. Nacido en la Córdoba de Argentina, entonces parte del virreinato del Río de la Plata, el 3 de abril de 1808, su familia volvió a España tras la independencia de aquellos territorios. Entró muy joven en la Guardia Real y su carrera militar se aceleró considerablemente durante la primera guerra carlista, la cual acabó como mariscal de campo. Luego entró en política, dentro del partido moderado, y compatibilizó sus labores militares con ser diputado y vicepresidente del Senado. En 1872 volvió a la actividad castrense, en las operaciones de la tercera guerra carlista. Fue alcanzado por una bala en la batalla de Monte Muro y falleció en el cercano pueblo de Abárzuza (Navarra) el 27 de junio de 1874. Pocos días después, el 7 de julio, decidió el Concejo madrileño darle su nombre a la calle donde tuvo su última residencia en la capital. 

El palacio de Zabálburu
(Foto CC BY-SA Luis García, Zaqarbal)

Hay un edificio muy interesante aquí, el palacio de Zabálburu, levantado entre 1872 y 1876 según planos de José Segundo de Lema y varias veces reformado. Durante la guerra civil fue incautado y se convirtió en sede de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Hoy en día alberga una biblioteca para investigadores, basada en la rica colección de su primer dueño, Francisco de Zabálburu, eminente bibliófilo.