30.1.26

Magdalena (Calle de la)

Foto CC BY-SA Oilisab

Entre las plazas de Tirso de Molina y de Antón Martín. Distrito 1 (Centro). Barrio de los Embajadores.

Nos encontramos en una de las calles más conocidas del casco antiguo de la villa, de nombre ancestral. Viene este de un convento que se fundó cerca de donde acaba, en lo que hoy es el número 30 de la calle de Atocha. Cuando esto era campo y por aquí pasaba el camino que iba hacia los atochares se levantó una ermita dedicada a Santa María Magdalena. Fue el limosnero mayor de Felipe II, Luis Manrique de Lara, quien compró los terrenos para fundar en 1539 el convento antes mencionado, que recibió el mismo nombre, de la Magdalena, y fue derribado en 1836 pero cuyo recuerdo quedó en la denominación de esta vía. Otro convento que ya no existe, el de la Merced, hacía en su día que nuestra calle comenzara en la del Duque de Alba; con su desaparición se abrió la plaza de Tirso de Molina y se le hurtó su primer tramo. 

Puerta del antiguo palacio de los marqueses de Perales
(Foto de un servidor)

Nuestros cronistas hablan de varios edificios interesantes aquí ubicados, como por ejemplo el Teatro Variedades, que estuvo en el número 40 y que, a pesar de su modesto tamaño fue escenario de las actuaciones de las principales figuras del teatro del siglo XIX, hasta que un incendio acabó con él en 1888. También mencionan que aquí vivieron Cervantes (en el número 21) y Alberto Aguilera (una placa colocada por el Ayuntamiento en el número 6 lo recuerda). Pero quizá el más interesante es el antiguo palacio de los marqueses de Perales, del primer tercio del siglo XVIII, sito en el número 10, que hoy es la sede de la Filmoteca Española y muestra una de las magníficas portadas típicas del barroco castizo madrileño debida a Pedro de Ribera.

23.1.26

Magallanes (Calle de)

Comienzo de la calle de Magallanes en el plano de Facundo Cañada (1900)
Se aprecian los cementerios que había por la zona (núms. 203, 204 y 209)

Comienza en la calle de San Bernardo y termina como fondo de saco, ante el acceso a la Mancomunidad de San Cristóbal. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de Arapiles. 

En el proyecto inicial del Ensanche esta calle iba a ser mucho más larga de lo que es, pues se pretendía que acabase en la actual avenida de la Reina Victoria, tal y como se aprecia en el plano de Nuñez Granés. Sin embargo, se quedó como se quedó y, en sus orígenes, no fue otra cosa que el sórdido acceso a los numerosos cementerios que hubo por aquella zona, una vez que se decidió que ya no se enterrase en las iglesias. Fue Carlos III quien adoptó tal medida en 1787, pero poco caso se hizo de ella y tuvo que ser el rey intruso, José Bonaparte, quien propiciara la creación de cementerios fuera de la cerca de la villa. 

Junto a nuestra calle hubo nada menos que tres, todos ellos construidos en la primera mitad del siglo XIX y clausurados en 1884. Algunos se mantuvieron hasta la época en la que Répide escribió sus artículos sobre nuestras calles, esto es, hacia 1925 (incluso algo más, pues todavía hay gente viva que ha conocido el “campo de las calaveras” por la zona de Cea Bermúdez). 

Donde hoy se cruza nuestra calle con la de Arapiles estuvo el cementerio General del Norte, el primero que se construyó (en 1809) y también el primero en desaparecer, pues en el mencionado plano de Núñez Granés, elaborado en 1910, ya no se ve. Allí estuvo enterrado Larra, entre otras personas ilustres. Répide se lamenta de la pérdida en la fosa común de los restos de muchas ellas. Aquí se levantó después una gran cochera del servicio de tranvías, algunas de cuyas vías de acceso aún se podían ver en los años 70 del siglo pasado asomando entre el asfalto de nuestra calle. 

Un poco más allá, en el cruce con Fernández de los Ríos, se hallaba el segundo de los camposantos, el de la Sacramental de San Ginés y San Luis, creado en 1831 y muy ampliado quince años después. También albergó la sepultura de personajes célebres, como los escritores Hartzenbusch y Bretón de los Herreros. 

Por último, en la actual calle de Donoso Cortés y casi contiguo al anterior, estuvo el cementerio de la Patriarcal, alzado en 1849 y donde fueron enterrados los célebres músicos Gaztambide y Eslava, así como el poeta Manuel José Quintana, cuyo mausoleo, erigido por suscripción popular, se trasladó a la Almudena tras la clausura. Aquí Répide se hace el misterioso y alude a un “miserable” personaje responsable de la destrucción y el saqueo prematuros de este camposanto. ¿A quién se referirá…? 

Retrato (anónimo) de Fernando de Magallanes
(Museo Naval, Madrid)

El 6 de febrero de 1860 otorgó el Ayuntamiento a esta calle el nombre del marino portugués Fernando de Magallanes (o Fernão de Magalhães), nacido probablemente en Oporto hacia 1480. En 1519 emprendió, al servicio de Carlos I, la expedición cuyo propósito era abrir una nueva ruta comercial a través del Pacífico y acabó convirtiéndose en la que demostró que la Tierra es redonda al ser la primera que circunnavegó nuestro planeta. Murió en combate, en la isla de Mactán (Filipinas), el 27 de abril de 1521. Como ya sabemos, fue Juan Sebastián Elcano el que llegó a Sanlúcar de Barrameda con los supervivientes en septiembre de 1522 culminando la aventura. 

Como curiosidad, indiquemos que hubo otras dos calles en Madrid que se llamaron así, de Magallanes. Una fue la actual calle de Santander, que en tiempos se consideró una especie de prolongación de la que nos ocupa -aunque en realidad lo era de la Vereda de Amaniel, pero ya se hablará de esto cuando lleguemos a esa vía- y de la se independizó el 28 de diciembre de 1944. La otra, la que hoy se llama de la Veza, en Tetuán, primero estuvo dedicada a Antonio García Quejido (1856-1927), uno de los fundadores del PSOE, y luego, durante algo menos de un año (entre el 14 de noviembre de 1947 y el 6 de agosto de 1948) se denominó de Magallanes. 

Y oficialmente también existe un callejón de Magallanes, que en realidad es el lado este de la conocida como plaza del Teniente de Alcalde Pérez Pillado, entre las calles de Lucio del Valle y de Eustaquio Rodríguez, no muy lejos del lugar donde se encuentra la calle de la que hemos hablado.

16.1.26

Maestro Vives (Calle del)

Amadeu Vives, por Ramón Casas (c. 1897-99)
(Museu Nacional d'Art de Catalunya, Barcelona)

Entre las calles de O'Donnell y del duque de Sesto. Distrito 4 (Salamanca). Barrio de Goya. 

Esta pequeña vía del Ensanche Este primero formó parte de la vecina calle de la Fuente del Berro, pero quedó separada de ella con la construcción de la nueva Casa de la Moneda. Entonces, el 6 de agosto de 1949, fue dedicada a Amadeu Vives, compositor nacido en la localidad barcelonesa de Collbató el 18 de noviembre de 1871. En 1891 fundó, junto a Lluís Millet el Orfeó Català. Se dedicó al teatro lírico desde entonces. Tras estrenar alguna ópera, se trasladó a Madrid, donde representó zarzuelas de gran éxito, como Don Lucas del Cigarral (1899), Bohemios (1905), Maruxa (1913) o Doña Francisquita (1923). También compuso obras vocales y publicó algunos escritos. Murió en nuestra villa el 2 de diciembre de 1932.

9.1.26

Maestro Victoria (Calle del)

Primera página de la Missa alma redemptoris,
de Tomás Luis de Victoria
(Impresa en Madrid por Juan Flandro, 1600)

Entre la plaza de Celenque y la calle de Preciados. Distrito 1 (Centro). Barrio de Sol. 

Varios apelativos ha tenido nuestra calle a lo largo de los tiempos. El ancestral fue el de Capellanes, con el que ya aparece en el plano de Espinosa. El nombre, según nuestros cronistas de cabecera, viene de tener allí su residencia los capellanes mayores del monasterio de las Descalzas. Répide da más detalles y nos dice que primero estuvo allí el Hospital de la Misericordia, que, al parecer, tenía la obligación de sostener con sus rentas a las religiosas del monasterio. Tras llevar un tiempo sin cumplir con ello, los capellanes se sintieron autorizados a ocuparlo y convertirlo en su morada. 

También nos cuentan nuestros cronistas que por aquí anduvo un célebre salón de baile, tanto que en cierta época decir en Madrid “vamos a Capellanes” era sinónimo de ir a pasar un buen rato. Después, en su solar estuvo el teatro Cómico, en el que reinaron, como ya se ha comentado por estas páginas, los celebérrimos Loreto y Chicote

Pero si hoy en día es famosa esta calle es por el espectáculo navideño que montan unos grandes almacenes todos los años y al que cualquiera que haya tenido hijos en las últimas décadas habrá acudido sin duda. 

Al comienzo de este artículo se ha indicado que la calle tuvo varios nombres. El 12 de julio de 1901 lo trocó por el de Mariana Pineda, la heroína liberal martirizada durante la década ominosa, la tiranía de Fernando VII. Tras la guerra civil su presencia aquí no debió de parecer adecuada al concejo franquista, que el 27 de junio de 1941 la denominó como la conocemos hoy en día.

Tomás Luis de Victoria, uno de los músicos más importantes de España, nació en Ávila hacia 1548. En su ciudad natal fue niño del coro catedralicio. Luego marchó a Roma, donde pasó bastantes años al servicio de la emperatriz viuda María, hija de Carlos V, y conoció a Palestrina, a quien sucedió como maestro de capilla del Seminario Romano. Aunque pasó algunos años en Madrid volvió a Roma, hasta que definitivamente la emperatriz regresó a nuestra villa para ingresar en el convento de las Descalzas. Tiene, por tanto, su lógica que esta calle, tan cercana al convento, lleve su nombre. Allí siguió Victoria como capellán de María hasta la muerte de esta, en 1603, y luego como simple organista. Murió en Madrid el 27 de agosto de 1611.

2.1.26

Maestro Tellería (Calle del)


Entre las calles de Lope de Vega y de las Huertas. Distrito 1 (Centro). Barrio de las Cortes. 

Calle de apertura reciente, parte en dos la manzana en la que hoy están el Ministerio de Sanidad y otros edificios, alguno residencial, el que alberga el Consejo Económico y Social y la sede del sindicato Comisiones Obreras. Tan reciente que fue el 6 de agosto de 1948 cuando el Ayuntamiento le puso el nombre de Juan Tellería Arrizabalaga, compositor nacido en la localidad guipuzcoana de Cegama el 12 de junio de 1895. Aunque escribió mucha música, entre ella bastantes zarzuelas, es conocido sobre todo por ser al autor del Cara al sol, el himno de Falange Española, al parecer basado en una pieza suya titulada Amanecer en Cegama. Murió en Madrid el 26 de febrero de 1949.