27.4.26

Manuel Cortina (Calle de)

Retrato de Manuel Cortina, por Federico de Madrazo (c. 1856)
(Ilustre Colegio de Abogados, Madrid)

Entre las calles de Luchana y de Santa Engracia. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de Trafalgar. 

En el barrio de Chamberí estamos, en una calle que comienza en la placita ajardinada que se forma en la confluencia de nuestra calle con las de Luchana y de Manuel Silvela. Desde el 6 de octubre de 1879 está dedicada a otro Manuel, apellidado Cortina y Arenzana y nacido en Sevilla el 20 de agosto de 1802. Fue abogado y se dedicó a la política, en la que fue varias veces diputado, senador vitalicio, presidente de las Cortes y ministro de la Gobernación. Su militancia en las filas progresistas le valió la cárcel en alguna ocasión. Fuera de la política, fue decano del Colegio de Abogados de Madrid y miembro de las Reales Academias de Jurisprudencia y Legislación (que asimismo presidió) y de Ciencias Morales y Políticas. Murió en nuestra villa el 12 de abril de 1879.

17.4.26

Manuel Becerra (Plaza de)

La plaza, hacia 1915 
(Foto: Archivo de la Comunidad de Madrid)

Entre las calles de Alcalá, Doctor Gómez Ulla, Francisco Silvela, Don Ramón de la Cruz y Doctor Esquerdo. Distrito 4 (Salamanca). Barrios de Goya, Fuente del Berro, Guindalera y Lista. 

Hasta el último cuarto del siglo XIX los terrenos que ocupa esta plaza no eran sino un punto más de la carretera de Aragón, pero en el proyecto de ensanche de Castro se le dio importancia, ya que aquí quebraba el paseo de Ronda, en su intersección con la susodicha carretera, formando una plaza. Al parecer había un ventorrillo llamado de la Alegría, y fue precisamente ese el primer nombre de los varios que llegó a ostentar nuestra plaza, oficializado por el Ayuntamiento el 1 de enero de 1898. Pero unos cuantos años antes, en 1884, se inauguró el cementerio de la Almudena, y la plaza de la Alegría primero constituyó un paso obligado de los cortejos fúnebres y luego fue el lugar de encuentro para el comienzo de los mismos, por lo que el nombre dejó de cuadrar con la naturaleza del paraje. 

Al centro de esta plaza se trasladó en 1908 la fuente con el obelisco que dio nombre al paseo homónimo y que primeramente se situó en una de las plazas del Paseo de la Castellana, monumento que fue erigido para conmemorar el nacimiento de Isabel II y que hoy en día se puede admirar en el parque de la Arganzuela. Allí fue trasladada en 1970 como consecuencia de la gran reforma que sufrió nuestra plaza, que se vio horadada por uno de los primeros pasos subterráneos que tuvo la villa. Este paso, que une las calles del Doctor Esquerdo y de Francisco Silvela, fue abierto en 1969.

Manuel Becerra, por Francisco Jover y Casanova (c. 1888)
(Museo del Prado, Madrid)

El 13 de octubre de 1906 el nombre de plaza de la Alegría se trocó en el actual. Manuel Becerra y Bermúdez, nacido en la localidad lucense de Castro de Rey el 20 de octubre de 1820 y fallecido en nuestra villa el 19 de diciembre de 1896, fue un matemático y político republicano, participante en la revolución de 1868, diputado y varias veces ministro durante el Sexenio, pero que al final aceptó la Constitución de 1876 y llegó a ser ministro de Ultramar con Sagasta en dos ocasiones (en 1888-90 y en 1894). Durante un tiempo (del 5 de abril de 1961 al 25 de enero de 1980) se desterró de aquí al político revolucionario, y la plaza se llamó de Roma, pero como la estación del metro no mudó su denominación, todo el mundo siguió conociendo el lugar como Manuel Becerra hasta que definitivamente quedó así. 

Junto a la Iglesia de Covadonga (donde por cierto se ha de buscar la partida de bautismo de quien esto escribe, que nació no muy lejos de allí) se hallan los jardines de Eva Duarte de Perón, que antiguamente eran la Quinta de los Leones o de Nogueras, en la que, según Répide, habitualmente se encontraban los caballeros que participaban en desafíos.

10.4.26

Manuel Bartolomé Cossio (Calle de)

Manuel Bartolomé Cossío en 1931
(Foto de Contreras y Villaseca publicada en el diario Ahora el 4/10/1931)

Entre la calle del Profesor Martín Lagos y la avenida de Gregorio del Amo. Distrito 9 (Moncloa-Aravaca). Barrio de la Ciudad Universitaria. 

Ya figura el trazado de esta calle en planos parcelarios posteriores a la guerra civil, en una zona en la que los combates fueron encarnizados; téngase en cuenta que los primeros metros bordean el Hospital Clínico. Mucho tiempo tardó en llegar el bautizo por parte del Ayuntamiento. Fue el 1 de enero de 1986 cuando oficialmente la vía paso a ostentar el nombre de Manuel Bartolomé Cossío, uno de los más eminentes pedagogos de España. Nació en Haro, donde su padre era juez de primera instancia, el 22 de febrero de 1857. Fue uno de los primeros miembros de la Institución Libre de Enseñanza y entabló una gran amistad con su fundador, Francisco Giner de los Ríos, a quien sucedió al frente de la Institución tras su muerte (1915). Fue director del Museo Pedagógico Nacional y uno de los principales promotores de las Misiones Pedagógicas, que tan benéfica labor desempeñaron durante la Segunda República. Se le debe, además, una importante biografía de El Greco (1908). Murió en Collado-Mediano el 2 de septiembre de 1935.

3.4.26

Manuel (Calle de)

(Foto CC BY Rubén Vique)

Entre la plaza de Cristino Martos y la travesía del Conde-Duque. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Universidad. 

Esta calle, bastante breve y angosta, debe sin embargo su ancestral nombre a un mozo así llamado, Manuel, poseedor de una fuerza hercúlea y una talla gigantesca. En tiempos estuvo aquí el Colegio de los Irlandeses, cuya entrada accesoria daba a nuestra calle y Manuel era el chico para todo que protegía a los colegiales de los malhechores que frecuentaban aquellos pagos. Al parecer, llegó un momento en que todos huyeron y se quedó solo y al cuidado de una imagen de la Virgen de los Afligidos que se consideraba muy milagrosa. Uno de estos hechos milagrosos consistió precisamente en que una joven que se aproximaba a la villa desde el campo perseguida por un lobo se encomendó a ella y en ese preciso momento apareció Manuel, quien mató a la alimaña salvando así a la mujer.