11.9.21

Fuentes (Calle de las)

 


Entre la plaza de Herradores y la calle del Arenal. Distrito 1 (Centro). Barrio del Palacio. 

Debe su nombre esta calle a que por aquí anduvo el jardín que el rey Alfonso VIII, el de las Navas, regaló a su esposa doña Leonor. Parece ser que en él había ocho fuentes que estaban adornadas con los bustos de los ocho reyes castellanos que habían llevado el nombre de su marido. Ya sabemos que Madrid ha sido siempre un lugar generoso en aguas y la que surtía a estas fuentes era la misma que salía por los cercanos Caños del Peral. 

En el número 3, uno de los rombos del Ayuntamiento nos recuerda que en esa finca estuvo la pensión en la que vivió sus primeros meses en Madrid Benito Pérez Galdós, en los años 1862-63.

27.8.21

Fuenterrabía (Calle de)

Chimenea de la Real Fábrica de Tapices
(Foto CC BY-SA Luis García)

Entre las calles de Julián Gayarre y de Gutenberg. Distrito 3 (Retiro). Barrio del Pacífico. 

Lo más significativo de esta calle del Ensanche de la zona de Pacífico es la presencia en ella de la sede de la Real Fábrica de Tapices. Fue Felipe V quien fundó esta institución en el año 1721. La causa fundamental fue que un par de años antes, con la ruptura de relaciones con los Países Bajos, se habían dejado de exportar los apreciados tapices flamencos a nuestro país y el rey llamó a una familia de artesanos originarios de Flandes, los Vandergoten, para crear en España lo que ya no se podía traer de allí. El bruselense Jacobo Vandergoten (1659-1724), junto con su esposa Ana Maria Canyuwel y sus seis hijos Francisco Ignacio, Adrián, Cornelio, Pedro, María Teresa y Jacobo, se instalaron primero en una casa de la calle de Santa Isabel, aunque no tardaron mucho en trasladarse a un edificio situado junto a la puerta de Santa Bárbara. De esta familia, fue Cornelio el último que heredó la dirección de la fábrica y, muerto sin descendencia a finales del siglo XVIII, el cargó pasó a su sobrino Livinio Stuyck. Desde entonces, siete generaciones de la familia Stuyck estuvieron al frente de la entidad, que funcionaba casi como una propiedad privada. A finales del siglo XIX se dispuso el derribo de la vieja fábrica y la construcción de la actual, la que está en nuestra calle. Se trata de un edificio fabril de estilo neomudéjar, levantado entre 1889 y 1891 según un proyecto de José Segundo de Lema. Muchos y grandes artistas españoles han pintado cartones para que luego se conviertan aquí en tapices, pero entre todos destaca Francisco de Goya, que encontró su primer trabajo en Madrid precisamente creando esas conocidas obras maestras que hoy podemos admirar en el Museo del Prado: La vendimia, El quitasol, La gallina ciega, La maja y los embozados, El pelele y muchos más. Varias veces amenazada de desaparición, hoy la fábrica sigue elaborando tapices de forma artesanal además de dedicarse a restaurar y conservar el rico patrimonio que durante tres siglos ha salido de ella.

El quitasol, uno de los cartones que pintó Goya para la Real Fábrica de Tapices
(Museo del Prado, Madrid)

Los Stuyck que ocuparon el cargo de director de la Real Fábrica tenían la curiosa costumbre de llamarse siempre igual, Livinio o Gabino, alternando las generaciones. Así, a un Livinio Stuyck lo sucedía un Gabino Stuyck, a este un Livinio y así fue hasta hace bien poco. Esta familia se consideró la dueña de la fábrica, con un breve paréntesis durante la guerra civil, hasta que en 1996, a punto de la bancarrota, fue adquirida por el Estado (que siempre había sido el dueño del edificio de la calle de Fuenterrabía). Sin embargo, el último de la dinastía, Livinio Stuyck, ocupó la vivienda situada allí –y que había disfrutado su familia desde siempre- hasta 2019, cuando fue desalojado por orden judicial; a pesar del traspaso de 1996, había seguido siendo director general de la Real Fábrica hasta 2002 pero desde entonces ya no tenía ninguna vinculación con ella.

Vista de Hondarribia-Fuenterrabía desde Hendaya
(Foto CC BY-SA JLPC)

Y nuestra calle, que en tiempos se conoció como calle F, lleva desde el 1 de enero de 1898 el nombre de la bella localidad guipuzcoana de Fuenterrabía, oficialmente Hondarribia, sita en la desembocadura del río Bidasoa, que en 2020 tenía casi 17 000 habitantes.

9.7.21

Fuente del Berro (Calle de la)

La fuente del Berro, en el parque de su nombre
(Foto CC BY-SA Consuelo Fernández)

Entre las calles de Alcalá y de Jorge Juan. Distrito 4 (Salamanca). Barrio de Goya. 

Nuestra calle recuerda desde el 21 de julio de 1880 una célebre fuente que se ubica en donde hoy está el parque de su mismo nombre, junto a la M-30, manantial que a decir de nuestros cronistas de cabecera tenía unas aguas muy apreciadas. Partía de ella un viaje de agua que llegaba hasta donde hoy está la plaza de toros de las Ventas y que, conservado casi intacto, se puede visitar. En principio la calle llegaba hasta la del doctor Castelo, pero la construcción de la nueva fábrica de la moneda desgajó de ella el trozo que empieza en la calle del duque de Sesto, que desde 1949 se llama del Maestro Vives.

2.7.21

Fuencarral (Calle de)

 

La portada del antiguo Hospicio, hoy Museo de Historia de Madrid
(Foto CC BY-SA Alvesgaspar)

Entre la Red de San Luis y la glorieta de Quevedo. Distritos 1 (Centro) y 7 (Chamberí). Barrios de Justicia, Universidad y Trafalgar. 

Es evidente el origen del nombre de esta calle, no otro sino que es uno de los antiguos caminos que conducían a Fuencarral, y no el más corto precisamente. Es curioso observar cómo la calle que lleva el nombre del cercano pueblo se curva casi forzadamente hacia el oeste, desviándose del camino recto que nos llevaría a Fuencarral. Además, la antigua puerta de Fuencarral en la cerca estaba al final de la calle de San Bernardo, aunque bien es verdad que real y oficialmente esa puerta se llamaba de Santo Domingo. 

A principios del siglo XVI era aún este paraje un bosque agreste, perteneciente al pueblo de Fuencarral, donde los reyes de Castilla y luego de España daban rienda suelta a sus aficiones cinegéticas. No en vano los habitantes de Fuencarral eran considerados monteros del rey. Con la llegada de la corte a Madrid empieza un periodo de fuerte crecimiento de la villa, y una de las primeras víctimas fue este bosque que hubo al norte del entonces pequeño caserío, talado a partir del reinado de Felipe II. Sin embargo, durante mucho tiempo fue una zona despoblada, y hasta finales del siglo XVI sólo estaban por aquí algunas casas de campo como las famosas quintas del Espíritu Santo o la del conde de Vocinguerra de Arcos, y la ermita de San Pablo. Desde el siglo XVII ya hay una calle formada, y así aparece en el plano más antiguo que de Madrid se conserva, hecho por De Witt, en el que nuestra calle llega hasta la puerta de los Pozos de la Nieve aunque no consta su nombre. Curiosamente, en casi todos los planos antiguos se lee Foncarral, y esto se podría achacar al estar levantados la mayoría de ellos por extranjeros, pero ocurre lo mismo con las sucesivas ediciones del plano de Tomás López, que es totalmente español. Así que se puede deducir que incluso los madrileños pudieron conocer tanto la calle como el vecino pueblo de esa manera. Y no sería raro, pues algo semejante ocurrió con el barrio de Lavapiés, que en el siglo XVIII se llamó el Avapiés

Hasta el derribo de la cerca en 1868, la calle de Fuencarral terminaba en la puerta de los Pozos de la Nieve. Después, fue prolongada hasta su término actual, enlazando con la carretera de Francia, aunque ese último tramo se conoció como calle Real, y así aparece en la hoja kilométrica 7D de Ibáñez de Ibero. 

Adelina Patti (1843-1919)
Célebre cantante italiana que nació en nuestra calle.

El comienzo de la calle sufrió importantes variaciones con la construcción de la Gran Vía, ya que se le hurtaron unos cuantos metros con el derribo de la casa de Astrearena (ver Red de San Luis) y otros inmuebles. En el ático del número 6 estuvo el estudio del gran fotógrafo Alfonso (ver Escalinata del Fotógrafo Alfonso), obscurecido cuando se construyó el edificio de la Telefónica, que tapó la luz natural tan necesaria para los pioneros de la fotografía. En este mismo número de la calle, pero en el edificio que allí existió antes, nació la célebre cantante Adelina Patti, hija de italianos, también cantantes, y además vivió la madre del gran torero Frascuelo

En la esquina con la calle de las Infantas estuvo el convento de la Asunción y San Dámaso, que popularmente era conocido como de los Agonizantes de San Camilo de Lelis. Fue fundado por el padre Juan Miguel de Montserrat en 1643, y su obra consistía en recoger y cuidar a enfermos moribundos. Tanto el convento como su iglesia no tenían gran valor arquitectónico. La iglesia fue destruida durante la ocupación francesa y el convento demolido tras la desamortización, alrededor de 1836. 

El número 78 está ocupado por el antiguo Museo Municipal, desde 2007 Museo de Historia de Madrid, que anteriormente fue parte del Hospicio. Fue la congregación de Esclavos del Santo Nombre de María del convento de la Trinidad la que fundó el Hospicio en 1668, en una casa de la calle de Santa Isabel que pronto se mostró inadecuada para tal fin. En 1674 se trasladó a esta finca de la calle de Fuencarral, y en 1722 se empezó a construir el edificio una parte del cual es el que hoy podemos ver. Se constituyó en el Hospicio una hermandad independiente de la congregación antes citada, con el nombre del Ave María y San Fernando, que en 1800 se fusionó con el Hospicio de San Fernando fundado por el rey Fernando VI en 1766. En 1842 pasó a depender del Ayuntamiento y posteriormente de la Diputación Provincial, que en 1917 hubo de trasladar a los hospicianos a Aranjuez por el mal estado en que se encontraba el edificio. Se dispuso su derribo, y éste se inició parcialmente, pero hubo encendidas protestas y el Ayuntamiento, por acuerdo de 22 de octubre de 1924 decidió su adquisición para establecer allí un Museo Municipal. 

El edificio había sido declarado monumento histórico-artístico en 1919, pero aún así fue necesaria la intervención de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Sociedad Española de Amigos del Arte para salvarlo de la piqueta. En 1926, por iniciativa de la segunda institución antes mencionada se celebró en el viejo Hospicio una gran exposición sobre el Antiguo Madrid, y el 10 de junio de 1929 se inauguró el Museo Municipal. 

Lo primero que llama la atención es su extraordinaria portada, obra maestra del barroco madrileño y de su arquitecto, Pedro de Ribera. La escultura que sobre la puerta representa a San Fernando, rey de Castilla, es obra de Juan Ron, colaborador habitual en las edificaciones de Ribera. 

Alegoría de la villa de Madrid,
óleo de Goya, una de las joyas del Museo de Historia de Madrid

El Museo, hoy dedicado a la historia de nuestra villa desde que Felipe II la convirtió en capital de sus reinos en 1561 hasta los primeros años del siglo XX, ha cedido a los nuevos museos de San Isidro y de Arte Contemporáneo las piezas que se salen de estos límites cronológicos. Conserva, sin embargo, alguna de las joyas que lo hacen digno de una visita, como la Alegoría de la villa de Madrid de Goya o las extraordinarias muestras de porcelana del Buen Retiro y de otros productos de las Reales Fábricas: armas, platería, muebles... Hay varios cartones de Ramón Bayeu, depósito del Museo del Prado, que se utilizaron en la Real Fábrica de Santa Bárbara para elaborar tapices. 

La Puerta del Sol en la maqueta de León Gil de Palacio
(Foto CC BY-SA Carlos Teixidor Cadenas)

Mención aparte merece la que tal vez sea la más importante pieza del Museo, quizá no por su valor artístico, pero sí porque nos permite tener una idea muy clara de lo que fue la villa en otros tiempos. Es la extraordinaria maqueta del Madrid de 1830 realizada en veintitrés meses bajo la dirección de León Gil de Palacio. En ella se pueden ver, uno por uno, todos los edificios, palacios, iglesias y conventos que tenía Madrid en el primer tercio del siglo XIX, antes de que las desamortizaciones, la revolución de 1868 y la guerra civil diesen buena cuenta de la mayoría de ellos. 

El edificio sede del Tribunal de Cuentas
(Foto CC BY-SA Luis García)

Frente al Museo está el edificio del Tribunal de Cuentas, obra de Francisco de Jareño y que es el responsable de que esta zona sea conocida como Tribunal, con mucha parte de culpa de la estación del metro. Aquí estuvo la quinta de Vocinguerra de Arcos y después tuvo su palacio el Conde de Aranda.

Junto a la glorieta de Bilbao se hallaban los pozos de la nieve, a los que se hizo referencia cuando se trató de la glorieta mencionada, y ya traspasados los Bulevares, hay que hacer mención a un suceso luctuoso que tiñe de sangre la memoria de esta calle. El 27 de enero de 1993 se desplomó la marquesina del cine Bilbao, en el número 128 de la calle, y mató a varias personas que pasaban bajo ella en aquellos momentos. Como suele ser habitual, desde entonces hubo una fiebre por revisar y asegurar las numerosas marquesinas que tienen los cines de Madrid, pero hasta aquel espantoso suceso el celo fue bastante menor. 

Y otro bárbaro hecho sucedió en la calle de Fuencarral, hecho que conmovió al Madrid de finales del siglo XIX, el famoso crimen de la calle Fuencarral. Una señora llamada Luciana Borcino fue asesinada la noche del 1 al 2 de julio de 1888 en su casa del número 109 antiguo de la calle. Se acusó del delito a la criada, Higinia Balaguer Ostalé, que al final fue ajusticiada con garrote en la plaza de la Cebada el 19 de julio de 1890, siendo la última ejecución pública que se hizo en las calles de Madrid.

25.6.21

Fúcar (Calle del)

Retrato de Jakob Fugger, por Durero
(Staatsgallerie Altdeutsche Meister, Augsburgo)

Entre las calles de Moratín y de Atocha. Distrito 1 (Centro). Barrio de las Cortes. 

Antes de llamarse así, nuestra calle ostentó los nombres de calle de los Trinitarios y calle de Jesús. Ambas antiguas denominaciones tienen que ver con la cercana capilla de Jesús de Medinaceli, pues junto a ella estuvo en su día el convento de la Encarnación, de trinitarios calzados. La actual se debe a la castellanización del apellido Fugger, el de una familia alemana de financieros, quizá unos de los fundadores del capitalismo. Originarios de Augsburgo, a finales del siglo XV ya eran unos de los principales comerciantes de Europa. Su auge llegó con Jakob II, que, entre otras muchas cosas costeó la elección de Carlos V como emperador. Su hijo Anton fue el financiero oficial del emperador y de Felipe II, quienes le otorgaron concesiones comerciales y parte de los beneficios del oro traído de América; a mediados del siglo XVI era el hombre más rico del mundo. Pues precisamente en esta calle tuvieron su casa madrileña los Fugger o Fúcares, de ahí que el 11 de enero de 1835 pasase a llamarse así. Hay quien sostiene que deberíamos decir calle de los Fúcares, para referirnos a toda la familia. Cada cual que se quede con lo que prefiera. En cualquier caso, en los azulejos de Ruiz de Luna a quien se representa es a Christoph, que tuvo mucha más relación con Praga que con nuestra villa (si es que tuvo alguna).

18.6.21

Fresa (Calle de la)


Entre la calle de Zaragoza y la plaza de la Provincia. Distrito 1 (Centro). Barrio de Sol. 

Varios nombres ha tenido a lo largo de su historia esta breve, estrecha y umbría callecita. Parece ser que el más antiguo fue el de calle de las Zapaterías, pues en ella abundaban los establecimientos donde se vendía calzado de segunda mano. No se nos olvide que muchas de las vías de esta zona tienen nombres de origen gremial. Más adelante empezó a conocerse como calle de los Bodegones o de las Velas, seguramente cuando los zapateros se marcharon para dejar su lugar a las vendedoras de fresas que traían su producto desde Villaviciosa. A finales del siglo XVIII los sabrosos frutos de Aranjuez reemplazaron a las anteriores, así como las castizas manolas a las aldeanas como sus vendedoras. Sin embargo, la denominación de calle de las Velas se mantuvo hasta la reforma del marqués viudo de Pontejos. Había ya otra calle de las Velas (la que hoy conocemos como de López Silva) y el 11 de enero de 1835 adquirió la nuestra su nombre actual, tal vez cuando ya la presencia de las manolas vendedoras de fresas no era más que un recuerdo.

11.6.21

Fray Luis de León (Calle de)


Entre la Ronda de Atocha y el paseo de Santa María de la Cabeza. Distrito 2 (Arganzuela). Barrio de Palos de Moguer. 

Poca historia tiene nuestra calle, que a finales del siglo XIX apenas estaba formada y cuyas primeras construcciones fueron de tipo fabril –sobre todo almacenes de maderas en época de Répide-, en consonancia con lo que se pensó para este barrio. 

Desde el 1 de enero de 1881 lleva el nombre del religioso y poeta ascético Fray Luis de León, una de las figuras más eminentes de nuestra Literatura. Nació en la localidad conquense de Belmonte hacia 1527 o 1528, en una familia de conversos. Siendo un adolescente, marchó a Salamanca para entrar en religión y para estudiar en su Universidad, de la que acabó convirtiéndose en catedrático. Fray Luis era agustino y su buen hacer como profesor le granjeó las envidias de los dominicos, quienes lo metieron en prisión (eran quienes estaban a cargo de la Inquisición) por haber traducido el Cantar de los Cantares y por preferir el texto hebreo de la Biblia antes que el latino de la Vulgata. Después fue restituido a su cátedra. Parece ser que es apócrifa la célebre anécdota que le hace pronunciar “Decíamos ayer…” al comenzar su primera clase tras largos años de cautiverio. Escribió numerosas obras de carácter teológico, pero es célebre sobre todo por sus poesías (¿quién no ha recitado aquello de “Qué descansada vida / la del que huye del mundanal ruïdo…” o lo de “Aquí la envidia y mentira / me tuvieron encerrado…”?) y por Los nombres de Cristo (1572-85) y La perfecta casada (1583). Murió en Madrigal de las Altas Torres el 23 de agosto de 1591, pocos días después de haber sido nombrado provincial de su orden.

4.6.21

Fray Ceferino González (Calle de)

 


Entre la calle de los Embajadores y la Ribera de Curtidores. Distrito 1 (Centro). Barrio de los Embajadores. 

Varios nombres ha llevado nuestra empinada calle a lo largo del tiempo. El primero, con el que aparece en el plano de Texeira, fue el de San Pedro, que perduró hasta que en 1835 el marqués viudo de Pontejos se dedicó a subsanar uno de los muchos males que tenía la villa: la duplicación de las denominaciones de sus calles. Según nos cuenta Répide, a comienzos del siglo XIX otras cuatro vías de la villa llevaban tal nombre… Así, el 11 de enero de ese año de 1835 pasó a ser la calle de la Pasión. La explicación es que en ella habían establecido una hospedería los frailes dominicos que habían tenido que abandonar el convento de la Pasión, derribado en tiempos de José Bonaparte. Y de ahí viene también la denominación actual, pues en esa residencia de religiosos falleció aquel a quien hoy aquí se recuerda. 

Ceferino González y Díaz Tuñón nació en la localidad asturiana de Villoria el 28 de enero de 1831. Entró en religión en 1844 y antes de llegar a ser ordenado sacerdote fue misionero en Filipinas, lugar en el que además ejerció como profesor universitario de Filosofía y Teología. Vuelto a la metrópoli en 1867, fue nombrado obispo de Córdoba en 1875 tras rechazar antes serlo de Málaga y Astorga. Arzobispo de Sevilla en 1883, cardenal al año siguiente y arzobispo de Toledo en 1885, renunció a la sede primada en 1886 por motivos de salud y volvió a ocupar la de Sevilla, que abandonó igualmente en 1889. Fue miembro de la Real Academia Española, aunque no llegó a tomar posesión del cargo. Murió en la residencia madrileña de los dominicos de la que ya se ha hablado el 28 de noviembre de 1894 y está enterrado en la iglesia de los Dominicos de Ocaña. Apenas unos días después de su muerte, el 7 de diciembre de ese mismo año, se puso su nombre a la calle.

28.5.21

Francos Rodríguez (Calle de)

(Foto de Manuel Compañy)

Entre las calles de Bravo Murillo y de Antonio Machado. Distritos 6 (Tetuán) y 9 (Moncloa). Barrios de Bellas Vistas, Berruguete, Ciudad Universitaria y Valdezarza. 

Interesante, tortuosa y variopinta es la calle que nos ocupa. En tiempos era conocida como camino de la Dehesa de la Villa, por la gran zona verde a la que conduce desde Tetuán. Por entonces, esto es, en el último cuarto del siglo XIX, apenas era un camino arbolado que pasaba cerca de las casitas de la barriada de Bellas Vistas, de las que aún subsiste alguna, bastante amenazada. Cuando ya empezó a tomar cierta entidad se le dio el nombre que hoy ostenta y de cuyo protagonista en seguida se hablará. Eso ocurrió el 1 de marzo de 1916, pero hubo un paréntesis durante la guerra civil. Desde el 5 de febrero de 1937 pasó a llamarse calle del Quinto Regimiento, algo, que como es de imaginar, desapareció con el fin del conflicto fratricida. El 26 de abril de 1940 recuperó la denominación anterior y actual. 

Calle variada, primero estrecha y quebrada, luego algo más amplia y, en su tramo final, borde de una de los parques más importantes de Madrid, la Dehesa de la Villa. Hay en ella algunos edificios dignos de mención. Nada más comenzar, casi haciendo esquina con Bravo Murillo, está la iglesia de San Francisco de Sales, perteneciente al colegio salesiano que allí se encuentra. Este templo es una obra de estilo historicista del arquitecto Joaquín Saldaña, levantado entre 1926 y 1931 y que tiene la segunda cúpula más grande de Madrid, solo superada por la de San Francisco el Grande.

Iglesia de San Francisco de Sales
(Foto CC BY-SA Luis García)

Un poco más allá, después del fuerte giro a la izquierda que hace la calle, hay dos edificios situados uno frente a otro que llaman la atención por sus fachadas. En la acera de la derecha, sobre el arco del portal del número 42 vemos dos figuras en relieve que nos recuerdan que allí hubo una de las muchas vaquerías que en su día tuvo el barrio. Su arquitecto fue Gustavo Fernández Valbuena y se construyó entre 1925 y 1927. Enfrente, en el número 21, apreciaremos una suerte de muestrario arquitectónico, con diferentes tipos de ventanas y columnas estriadas. Se trata de una finca construida en 1910 según proyecto de un arquitecto desconocido. 

Más cerca del final hay un edificio que fue colegio, es propiedad del Ayuntamiento y hoy en día está ocupado por dependencias de la Cruz Roja. Fue construido entre 1931 y 1933 por Antonio Flórez Urdapilleta, especializado precisamente en el diseño de grupos escolares y cuya firma está en otros cinco en nuestra villa. No muy lejos, en la acera contraria, nos encontramos con uno de los centros educativos más grandes de Madrid, el Instituto “Virgen de la Paloma”. Concebido primero para alojar a quienes estaban acogidos en el Asilo de San Bernardino, desde 1910 se convirtió en el Colegio-asilo Nuestra Señora de la Paloma, patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid. El proyecto original fue de Francisco Andrés Octavio, uno de los autores de la Gran Vía; sufrió bastantes daños durante la guerra civil, así que fue reconstruido entre 1941 y 1953. 

Proyecto original del Asilo de la Virgen de la Paloma (1901)

José Francos Rodríguez nació en Madrid el 5 de abril de 1862 en el seno de una familia humilde. Aunque estudió medicina y ejerció esa profesión durante más de diez años, luego se dedicó al periodismo y a la política. En la primera faceta, dirigió el Heraldo de Madrid, La Justicia y El Globo y colaboró en el ABC, muchas veces con el seudónimo “Juan Palomo”. Como político, perteneció al Partido Liberal, por el cual fue diputado entre 1898 y 1923. Fue alcalde de Madrid en 1910-12 y 1917-18, así como gobernador civil de Barcelona y ministro de Instrucción Pública (1917) y de Gracia y Justicia (1921-22) en los gobiernos de García Prieto y Antonio Maura, respectivamente. Además de su producción periodística, como escritor se le deben ensayos, teatro, libros de viajes y novelas; ingresó en la Real Academia en 1924. Murió en Madrid el 13 de julio de 1931.

21.5.21

Francisco Zea (Calle de)

(Grabado de Eusebio Zarza, 1857)

Entre la plaza de San Cayetano y la calle de Azcona. Distrito 4 (Salamanca). Barrio de La Guindalera.

Breve calle de La Guindalera, que vio menguado parte de su trazado al abrirse la plaza de San Cayetano en la primera mitad del siglo XX. Conocida primero como calle de Garrido o de Doña Milagros (tal vez propietarios de algunas de las fincas que por allí había cuando eran los límites del campo), desde el 2 de marzo de 1887 recuerda a un desdichado poeta madrileño de vida corta y azarosa. Francisco Zea (o Cea, que de ambas formas se ha conocido nuestra vía) nació en 1824 o 1825. Era hijo de un maestro de esgrima y esa fue la primera profesión que ejerció Francisco, que quedó huérfano muy joven. Más adelante obtuvo un puesto en la Administración que pudo disfrutar poco tiempo, pues murió en nuestra villa el 8 de agosto de 1857. Fue poeta y periodista. Su obra literaria, que además de poemas incluye algunos dramas y un tratado de esgrima, fue publicada póstumamente y a costa del Estado. Como periodista, utilizó seudónimos como “El bachiller Sansón Carrasco” o “El Lazarillo de Tormes” en los artículos que redactó para El semanario pintoresco español, El observador o El orden.

 

14.5.21

Francisco y Jacinto Alcántara (Calle de)

 


Entre el paseo del pintor Rosales y las vías del ferrocarril a la salida de la antigua estación del Norte. Distrito 9 (Moncloa). Barrio de la Casa de Campo. 

Esta calle no era más que una cuesta que corría en los escarpes que van de la ribera del Manzanares al nuevo barrio de Argüelles, creado en los antiguos terrenos de la Montaña del Príncipe Pío. Cuando se formó, bien entrado el siglo XX, comenzaba en la glorieta de San Antonio de la Florida y su primer trecho era un peligroso paso a nivel que hace ya algunos años se suprimió. 

La Escuela de Cerámica Francisco Alcántara
(Foto CC BY-SA Luis García)

Nada más comenzar tiene a su izquierda el pequeño cementerio de La Florida, donde reposan los restos de los fusilados el 3 de mayo de 1808 tras el levantamiento contra los franceses. Justo al lado está la escuela de cerámica que es la causa del nombre de la calle, que ostenta desde el 28 de junio de 1967. Francisco Alcántara nació en Pedro Abad el 27 de marzo de 1854; trasladado a Madrid, estudió Derecho y se relacionó con los promotores de la Institución Libre de Enseñanza. Con ese espíritu fundó en 1911 la Escuela de Cerámica cuya dirección cedió a su hijo Jacinto en 1928. Murió en Madrid el 9 de marzo de 1930. Jacinto, nacido en nuestra villa el 15 de septiembre de 1901, tuvo una formación centrada en la cerámica y la artesanía que se desarrolló en España y en otros países. Murió el 16 de junio de 1966.

Francisco Alcántara en 1911
(Foto de Kaulak)

7.5.21

Francisco de Vitoria (Calle de)

 

Estatua de Franciso de Vitoria en su ciudad natal
(Foto: Zarateman)

Entre las calles de Juan de Urbieta y de Walia. Distrito 3 (Retiro). Barrio del Niño Jesús. 

Calle de la Colonia Retiro, ese proyecto de “casas baratas” de Fernando de Escondrillas que levantó hotelitos en esta zona, entonces inhóspita, entre 1920 y 1929. Casas baratas que hoy están en una de las áreas más cotizadas de Madrid. Esta calle, desde el 26 de abril de 1932, está dedicada a Francisco de Vitoria, uno de nuestros más destacados humanistas. Nació en Burgos el 12 de agosto de 1486. Dominico, estudió en París y Salamanca y se considera el restaurador del derecho internacional y, junto a Bartolomé de las Casas, fue uno de los inspiradores de las Leyes de Indias que ponían a los naturales de las nuevas tierras americanas conquistadas en nombre de la corona bajo la protección real. Murió en Salamanca el 12 de agosto de 1546.

30.4.21

Francisco Silvela (Calle de)

Francisco Silvela
(Foto de Kaulak)

De la plaza de Manuel Becerra a la glorieta de López de Hoyos. Distritos 4 (Salamanca) y 5 (Chamartín). Barrios de La Guindalera, Lista, El Viso y Prosperidad. 

Nos encontramos con otro de los límites que marcó Carlos María de Castro para el ensanche de la villa, lo que en su día fue un simple foso y después pasó a conocerse como Paseo de Ronda. Durante muchos años remoto e inhóspito paraje que en tiempos de Répide, hace un siglo más o menos, ya iba “cambiando de nombre en muchos de sus trayectos y quedando dentro del casco de la población”. 

Antes de ocuparnos de ese cambio de nombre, hablemos de un par de edificios de consideración que se hallan en esta vía. Empecemos por el más antiguo. En el número 82, bastante ahogado por edificios modernos mucho más altos, está el palacio de la Trinidad, levantado en los años veinte según un proyecto de Luis Alemany. Este edificio historicista, que utiliza elementos arquitectónicos de diversas regiones españolas, pasó a poder del Estado después de la guerra civil. Tras estar en poder de los sindicatos verticales franquistas fue sede ministerial en época democrática y, después, del Instituto Cervantes. En el año 2014 fue subastado y lo compró la empresa Pescaderías Coruñesas, que lo convertirá en un restaurante.

El palacio de la Trinidad
(Foto CC BY-SA Malopez 21)

En la esquina con la avenida de los Toreros hay una muestra de la arquitectura racionalista que tantos magníficos ejemplos tiene en nuestra villa. Es una obra de Luis Gutiérrez Soto, la Casa Cuna Nuestra Señora de las Mercedes, obra de 1934-36 que, tras haber sido colegio de huérfanos de militares y haber sido abandonado durante mucho tiempo hoy en día es un edificio de viviendas que en principio se destinó a viudas de militares. 

La antigua Casa-cuna Nuestra Señora de las Mercedes

Desde el 1 de octubre de 1915 está dedicada esta vía a Francisco Silvela de Le Villeleuze. Nacido en Madrid el 15 de diciembre de 1845, hijo de un político que fue ministro y presidente del Congreso, estudió derecho en la Universidad Central y muy pronto entró en política. Fue diputado desde 1870 y mantuvo esa dignidad hasta su muerte, con la excepción del reinado de Amadeo I y la Primera República. Seguidor de Cánovas, fue Ministro de la Gobernación y de Gracia y Justicia antes de asumir la presidencia del Consejo en 1899, cargo que ocupó en dos ocasiones entre ese año y 1903, cuando se retiró de la política tras designar a Antonio Maura como sucesor al frente de los conservadores. Silvela, aparte de su actividad política, fue también ensayista y periodista y miembro de las Reales Academias de Ciencias Morales y Políticas, de Jurisprudencia y Legislación y de la Historia. Murió en Madrid el 29 de mayo de 1905. 

23.4.21

Francisco Santos (Calle de)

 

Portada de una de las obras de Francisco Santos
(Biblioteca Digital de Castilla y León)

Entre la avenida de los Toreros y la calle de Eraso. Distrito 4 (Salamanca). Barrio de la Guindalera.

Cuando estos pagos aún eran el “ensanche de la Guindalera” (a decir de Peñasco-Cambronero) surgió esta calle, que era su límite y estaba cruzada por la acequia del Este, también conocida como “el Canalillo”. Era entonces su nombre el de calle de Abenoza, es probable que el apellido de alguno de los dueños de las tierras. El 2 de marzo de 1887 fue dedicada a Francisco Santos, escritor costumbrista madrileño del siglo XVII. Poco se sabe de su vida; nació el 20 de octubre de 1623 en el Campillo de Manuela, según propia declaración en una de sus piezas teatrales. Perteneció a la Guardia Real bajo Felipe IV y Carlos II y se conoce el listado de sus obras gracias a un inventario incluido en uno de los libros de Diego de Torres Villarroel. Répide nos aclara que uno de los nueve hijos habidos en su matrimonio con María Muñoz fue Juan Santos, religioso que llegó a cronista de su orden, la de San Juan de Dios. Francisco Santos murió en Madrid en 1698.

16.4.21

Francisco de Rojas (Calle de)

 

(Biblioteca Nacional, Madrid)

Entre las calles de Sagasta y Luchana. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de Trafalgar. 

Como casi todas las del barrio de Chamberí, nuestra calle se creó en la segunda mitad del siglo XIX en el paraje que se conocía como “Campo del tío Mereje”. Desde el 21 de julio de 1880 recuerda a Francisco de Rojas Zorilla, dramaturgo español del siglo XVII. Nacido en Toledo el 4 de octubre de 1607, su carrera comenzó colaborando con otros autores, como Calderón de la Barca, aunque pronto empezó a gozar del favor real y muchas de sus comedias se estrenaron como entretenimiento para Felipe IV y su corte. Entre sus obras más conocidas están Del rey abajo, ninguno o Entre bobos anda el juego. Sus aproximadamente 70 piezas conservadas incluyen también dramas y autos sacramentales. Introdujo ciertas novedades en sus comedias que llegaron a influir en el mismísimo Molière. Murió en nuestra villa el 23 de enero de 1648.

9.4.21

Francisco Ricci (Calle de)

 

Auto de fe en la Plaza Mayor de Madrid (1683), óleo de Francisco Ricci
(Museo del Prado, Madrid)

Entre las calles de Blasco de Garay y Guzmán el Bueno. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de Gaztambide.

Esta breve calle, primero denominada de San Fausto, lleva desde el 2 de marzo de 1887 el nombre con el que hoy es día es conocida. Es el de Francisco Ricci (o Rizi) de Guevara, un pintor español nacido en Madrid el 9 de abril de 1614. Era hijo de Antonio Ricci, artista italiano que vino a España para participar en la decoración del monasterio de El Escorial. Discípulo de Vicente Carducho, trabajó en el Real Alcázar desde 1639, aunque también estuvo vinculado a numerosas iglesias y conventos de la villa, además de a la catedral de Toledo. En 1656 fue nombrado pintor del rey y disfrutó de algunos años de éxitos, hasta que el auge de Carreño de Miranda lo llevó a alejarse de la villa y corte en la década de 1670. Desde 1683 recuperó en parte el favor real y un par de años después se le encargó un importante cuadro para la sacristía de El Escorial que no llegó a terminar, pues murió en aquel lugar el 2 de agosto de 1685. De entre sus numerosos discípulos, el más destacado fue Claudio Coello.

26.3.21

Francisco Piquer (Calle de)

Estatua del padre Piquer, sita frente a la que fue sede
de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid,
en la plaza de las Descalzas
(Obra de José Alcoverro; foto CC BY-SA Luis García)

Entre las calles de San Martín y de las Hileras. Distrito 1 (Centro). Barrio de Sol. 

Es la nuestra una calle que se abrió en los terrenos que en su día ocupó el convento de San Martín y por la que no se puede pasar, pues está siempre cerrada por unas verjas, algo que ya constató Répide cuando habló de ella. Constituye la espalda del antiguo edificio de la Caja de Ahorros de Madrid y tiene su lógica, pues está dedicada desde el 28 de abril de 1874 (primero como calle de Don Francisco Piquer y desde el 1 de enero de 1916 con la denominación actual) a alguien que tiene mucho que ver con ella. Francisco Piquer y Rudilla nació en la localidad turolense de Valbona, donde fue bautizado el 5 de octubre de 1666. Destinado a la iglesia, hacia 1693 llegó a Madrid, donde ingresó en el convento de las Descalzas como capellán cantor. En 1702 estableció el Monte de Piedad de Madrid (“Nuestra Señora del Santo Monte de Piedad de las Ánimas”), que fue el modelo de los que se fueron creando en el resto de España y que luego darían origen a las Cajas de Ahorros. De ahí lo apropiado de la ubicación de su calle. Murió en nuestra villa el 13 de septiembre de 1739.

19.3.21

Francisco Morano (Plaza de)

 

Francisco Morano, listo para representar Don Gil de las Calzas Verdes
(Foto: Franzen, c. 1903)

Entre la calle del Doctor Vallejo Nájera y los paseos de los Pontones e Imperial. Distrito 2 (Arganzuela). Barrio Imperial. 

Cuando estos barrios de la zona sur de Madrid se fueron poblando de viviendas y de fábricas, en el cruce de los barrocos paseos Imperial y de los Pontones se abrió una plaza que fue dedicada el 1 de septiembre de 1932 a Ramón y Cajal. Cuando bien entrado el siglo XX se creó la moderna avenida que lleva hoy su nombre se cambió el de esta plaza, para evitar duplicidades. Aquí el conde de Mayalde hizo de marqués viudo de Pontejos. Desde el 13 de febrero de 1963 recuerda a Francisco Morano y Moreno, Paco Morano, actor nacido en nuestra villa el 13 de noviembre de 1876. Inició su carrera teatral como traspunte, es decir, se encargaba de decir a los actores cuándo tenían que salir a escena. Se presentó, con un papel secundario, en Un drama nuevo, de Tamayo y Baus, en San Juan de Puerto Rico. Volvió a la Península en 1893, se estableció en Barcelona como miembro de la compañía de María Tubau y pronto consiguió hacerse un hueco como actor principal y de amplio repertorio, especialmente el moderno. Falleció en la Ciudad Condal el 29 de marzo de 1933.

12.3.21

Francisco Lozano (Calle de)

(Este señor no es Francisco Lozano, del que se sabe muy poco, 
sino Gonzalo Jiménez de Quesada, a cuyas órdenes sirvió)

Entre las calles de Martín de los Heros y Ferraz. Distrito 9 (Moncloa). Barrio de Argüelles. 

Calle de apertura reciente (para lo que es habitual en estas páginas), llamada así desde el 5 de febrero de 1932 en recuerdo de Francisco Lozano Bravo, nacido en Salamanca en 1531, que acompañó a Gonzalo Jiménez de Quesada y Sebastián de Belalcázar en la conquista de Nueva Granada, territorio en el que se estableció y murió hacia 1567.

5.3.21

Francisca Moreno (Calle de)

 

Diseño de un decorado para el estreno de L'Italiana in Algeri en el Teatro de San Benedetto (Venecia, 1826)
(Obra de Francesco Bagnara. Museo Correr, Venecia)

Entre las calles de Alcalá y de Goya. Distrito 4 (Salamanca). Barrio de Goya. 

Breve callecita, tan escondida que pocos sabrán de su existencia, aunque ya en 1885 figuraba en el nomenclátor municipal como calle Particular. El 2 de marzo de 1887 decidió el Ayuntamiento que pasase a recordar a Francisca Moreno. Esta cantante madrileña nació el 20 de abril de 1790; su padre, Francisco José Moreno era también músico y su hermana Benita se dedicó asimismo al canto lírico. Fue en Italia, adonde se trasladó con once años, donde aprendió el oficio. De extensa voz y agradable presencia, ella y Benita dieron a conocer en los coliseos de Barcelona y Madrid las óperas de Rossini. Precisamente su carrera halló su punto culminante la velada del 29 de septiembre de 1816, cuando junto con su hermana cantó L’Italiana in Algeri, del gran músico de Pesaro, en el teatro del Príncipe de Madrid para celebrar la boda de Fernando VII con Isabel de Braganza.

26.2.21

Fortuny (Calle de)

 

Mariano Fortuny: La vicaría
(Museu Nacional d'Art de Catalunya)

Entre la calle de Fernando el Santo y el paseo del General Martínez Campos. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de Almagro. 

Aunque la calle sigue teniendo un porte aristocrático, acorde con el barrio en que se ubica, ya no predominan en ella los “hoteles rodeados de frondosos jardines” que describió Répide hace un siglo. Magníficos edificios de viviendas, algunos muy modernos, jalonan hoy en día esta vía. Sí que se mantiene uno de estos palacetes, el de estilo árabe que perteneció a Guillermo de Osma y hoy alberga un interesante museo, el del Instituto de Valencia de Don Juan. Ubicado en la esquina con el paseo de Eduardo Dato, su proyecto se debe a Enrique Fort. Se construyó entre 1889 y 1893 y sufrió dos importantes reformas, una en 1912 dirigida por Luis Mosteiro y otra en 1916, cuando se transformó en museo, obra de Vicente García Cabrera. 

El Instituto de Valencia de Don Juan
(Foto: CC BY-SA Luis García)

Entre los edificios modernos destaca la embajada de Alemania, que se halla donde en tiempos de Répide estaba el Colegio Alemán. Se construyó entre 1966 y 1967 y, a decir de la guía del COAM, “el conjunto resulta perfectamente encajado en la Castellana”. Sus arquitectos fueron Schoebel Ungría, Branca y Bobran. 

Nuestra vía tuvo en principio el poco original nombre de calle del Cisne al Obelisco -su comienzo y su final-, hasta que el 30 de diciembre de 1874 decidió el Ayuntamiento dedicársela a Mariano Fortuny y Marsal. Este gran pintor nació en Reus el 11 de junio de 1838; huérfano muy pronto, su abuelo se convirtió en su tutor y también quien favoreció el talento artístico de su nieto. En 1852 marchó a Barcelona y seis años después viajó a Italia por primera vez, pensionado por la Diputación de aquella provincia. Fue a Marruecos como cronista gráfico de la guerra que se estaba llevando a cabo allí, lo cual influyó poderosamente en su arte. A su vuelta, se casó con Cecilia de Madrazo, lo cual le hizo emparentar con esa célebre familia de artistas. Vivió en Madrid, Granada, París, Londres y en diversas ciudades de Italia. Murió en Roma el 21 de noviembre de 1874. Su hijo Mariano Fortuny y Madrazo fue, entre otras cosas, un célebre diseñador de moda cuyas cotizadas prendas son citadas, por ejemplo, por Marcel Proust en su magna obra En busca del tiempo perdido.

19.2.21

Fomento (Calle de)

 

Antigua iglesia de María Reparadora
(Hoy dependencias del Senado)
Foto: Zarateman

Entre la cuesta de Santo Domingo y la calle del Río. Distrito 1 (Centro). Barrio del Palacio. 

Nuestra calle proviene de la unión de otras dos, como lo atestigua el plano de Texeira. El tramo que llegaba hasta la calle de Torija era conocido como calle de Santo Domingo y el resto como calle de la Puebla. El primero de estos nombres tiene que ver con el nombrado convento del que hablaremos a sus debidos tiempo y lugar y el segundo se debe a un privilegio otorgado por Felipe II en 1590 a un tal Diego González Henao para que poblase aquellos terrenos, recién comprados al priorato de San Martín. La denominación actual se le otorgó el 11 de enero de 1835, al haberse instalado el Ministerio de Fomento en el caserón que hace esquina entre nuestra calle y la de Torija, que fue la sede del Tribunal de la Inqusición. 

En el número 13 se alza la bella fachada neorrománica de una iglesia, que fue la de María Reparadora; hoy en día pertenece al Senado, que la adquirió en el año 2008 para ampliar sus dependencias. Sin embargo, aún hoy no se han llevado a cabo las obras necesarias para ello. 

Aunque según Peñasco y Cambronero las primeras construcciones documentadas de esta calle datan del año 1774, en el dintel del portal número 30 se exhibe la fecha de 1677. Dado que el edificio es moderno cabe dudar si ese fue su emplazamiento original. 

Y, para terminar, citemos al otro gran cronista de la villa, Pedro de Répide, que se estaba esforzando porque su admirado Manuel García, barítono y maestro de canto madrileño inventor del laringoscopio, hijo del célebre cantante del mismo nombre y hermano de las celebérrimas Malibrán y Pauline Viardot, tuviese una placa en su casa natal, que muestra una de sus fachadas a la calle de Fomento. Y lo logró, pero el recuerdo está en la travesía del Reloj, en la casa que hace esquina con nuestra vía; allí tenía su entrada principal la finca en su momento y allí se hablará más del asunto.

12.2.21

Floridablanca (Calle de)

 

El conde de Floridablanca, por Goya
(Museo del Prado, Madrid)

Entre la carrera de San Jerónimo y la calle de Zorrilla. Distrito 1 (Centro). Barrio de las Cortes. 

Esta calle queda hoy en día dentro del recinto del Congreso de los Diputados y en ella se abre la puerta por la que habitualmente entran a la Cámara los representantes del pueblo y los miembros del Gobierno. Se creó en 1848 a consecuencia del derribo del convento del Espíritu Santo, que, como ya sabemos, ocupaba el solar donde hoy se asienta el palacio parlamentario. 

Aquí se vio una de las escenas más recordadas del intento golpista del 23 de febrero de 1981, cuando el teniente coronel Tejero y el capitán de navío Camilo Menéndez departían, una vez derrotado el pronunciamiento, con total tranquilidad, fumando un cigarrillo el guardia civil, mirando con descaro a la cámara que los enfocaba…

José Moñino y Redondo, primer conde de Floridablanca, nació en Murcia el 21 de octubre de 1728. Estudió leyes y en 1766 entró como fiscal en el Consejo de Castilla. Así empezó su carrera política. En 1772 fue designado embajador ante la Santa Sede y desde 1777 dirigió la política del reino desde la secretaría del Despacho de Estado. Fue uno de los máximos representantes del despotismo ilustrado en España: favoreció las ciencias, la industria, las comunicaciones y en política exterior se enfrentó a Inglaterra. Apoyó a los recién nacidos Estados Unidos en su lucha por la independencia y arrebató a los ingleses Menorca y la Florida, aunque fracasó ante Gibraltar. Caído en desgracia durante los primeros años del reinado de Carlos IV, fue encarcelado a instancias del conde de Aranda. A la caída de este, en 1794, fue liberado y se retiró a su Murcia natal. Permaneció alejado de la política hasta la invasión napoleónica, cuando creó la Junta Suprema en su ciudad y poco después fue nombrado presidente de la Junta Suprema Central establecida en Madrid tras la victoria de Bailén. Ante el avance de los franceses, dirigidos por el propio emperador, la Junta se trasladó a Sevilla, donde el conde de Floridablanca murió el 30 de diciembre de 1808.

5.2.21

Florida (Travesía de la)

 


Entre las calles de Mejía Lequerica y de Serrano Anguita. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Justicia. 

Lo primero que cabe decir al hablar de esta travesía, que no calle, es que hasta el 14 de noviembre de 1941 hubo otra vía con este nombre por estos pagos, que no es otra que la actual Mejía Lequerica. Tanto la calle como esta travesía también recibieron la denominación de Flores y así aparece en el plano de Texeira. Nuestra travesía, según Peñasco y Cambronero, también se conoció como calle de la Flor. Otro hecho mencionable es que carece de portales; en el número 2 se abre, solitaria, la entrada de un garaje perteneciente a un hotel de cinco estrellas y la acera de los impares corresponde a una fachada lateral de otro hotel, ubicado en un edificio moderno. 

Hay un par de explicaciones para el nombre. La más breve y lacónica indica que por aquí estaban los amenos jardines de cierto don Alonso Maldonado de Torres. La otra se refiere también a un jardín, en este caso propiedad de doña María de la Vega, condesa de la Florida. Era doña María una devota cristiana, amiga de la beata María Ana de Jesús, que la solía acompañar en sus paseos por la florida huerta. Cuenta Répide que tenía una criada de religión musulmana a la que observaba con deleite cuidar las plantas mientras recitaba en su lengua arábiga alabanzas al creador de tanta belleza. Habla el gran cronista de “un gran ejemplo de tolerancia y de amor”, pues no estorbaba tales oraciones y se regocijaba con ella “en una noble comunidad ideal”.

29.1.21

Florida (Paseo de la)

La mítica “Casa Mingo”, al final del paseo
(Foto CC BY Tamorlan)

Entre las glorietas de San Vicente y de San Antonio de la Florida. Distrito 9 (Moncloa). Barrio de la Casa de Campo. 

Era este paseo parte del camino que iba a El Pardo; recibe su nombre porque pasaba junto al real sitio de La Florida, donde hoy están las ermitas de San Antonio (la original y su réplica). En el siglo XVIII, cuando Espinosa trazó su plano, también se denominaba paseo de la Florida el fragmento del hoy conocido como de la Virgen del Puerto que va de la glorieta de San Vicente al puente de Segovia.

Nuestros cronistas de cabecera, esto es, Peñasco-Cambronero y Répide, hacen en sus artículos dedicados a esta vía amplias reseñas de la Estación del Norte que aquí se realizarán cuando lleguemos al paseo de San Vicente, donde abre su fachada. En lugar de ello, yo voy a mencionar Casa Mingo, un mítico restaurante fundado en 1888 que se halla en la esquina con la glorieta de San Antonio de la Florida. Quien esto escribe disfrutó profusamente allí de pollos asados, queso de Cabrales y buena sidra en sus años universitarios.