28.4.23

Ilustración (Calle de la)


Entre la calle de Arriaza y el paseo del Rey. Distrito 9 (Moncloa). Barrio de Argüelles. 

Aquí estuvo una de las imprentas y editoriales más importantes de España, la que fundó en 1847 Manuel Rivadeneyra, a quien se debe la mítica Biblioteca de Autores Españoles. El edificio que la ocupaba, cuya fachada principal se abría a la cuesta de San Vicente, siguió funcionando como tal hasta la década de los años ochenta del siglo pasado –de allí salían el diario As y la revista Hola– y hoy en día es un hotel. Su parte trasera daba a nuestra calle, que tomó su nombre (el 1 de enero de 1882) de una importante revista que se elaboraba en esa imprenta y que se publicó entre 1869 y 1921, La ilustración española y americana.

 

21.4.23

Ibiza (Calle de)

Vista de la ciudad de Eivissa
(Foto del autor, hecha en una visita de julio de 2014)

Entre la avenida de Menéndez Pelayo y la calle del Doctor Esquerdo. Distrito 3 (Retiro). Barrio de Ibiza. 

Lleva nuestra calle, una de las pocas que conserva el bulevar central que en tantas otras cayó víctima del automóvil, el nombre de una de las islas Baleares. No es extraño, dada que su paralela hacia el norte es la de Menorca y la siguiente, la que hoy recuerda al doctor Castelo, fue en su día la de Mallorca. El caso es que desde el 21 de julio de 1880 está dedicada a esta paradisíaca isla, paradisíaca por sus calas y por sus múltiples opciones de diversión. Tiene una extensión de 572 km2 en los que viven (según datos de 2019) casi 150 000 personas y es un lugar que siempre merece la pena visitar, aunque el turismo últimamente parecer ser allí tan problemático como fuente de riqueza.

14.4.23

Humilladero (Calle y Plaza del)

Foto CC BY SA Osiliab

Va la calle de la plaza de la Puerta de Moros a la calle de Toledo y la plaza de la costanilla de San Pedro a la plaza de la Puerta de Moros. Distrito 1 (Centro). Barrio del Palacio. 

Ya sabemos que se dice que San Francisco de Asís recaló en nuestra villa hacia 1214-17 tras realizar una peregrinación a Santiago. El nombre que llevan nuestra calle y plaza está relacionado con él, ya que aquí creó un humilladero que sirvió de punto de partida a todo un Vía Crucis por lo que entonces era campo circundante de la villa. En ambos casos es una denominación ancestral que es anterior a la regularización de 1835 y no ha variado desde entonces. Cierto que la plaza se consideró plazuela hasta el 1 de enero de 1881. En cualquier caso se empezó a llamar así desde finales del siglo XVIII o comienzos del XIX, antes se consideró parte de alguna de sus contiguas, San Andrés o Puerta de Moros. Por cierto, uno de los rombos del Ayuntamiento nos recuerda que precisamente allí, en la plaza del Humilladero, estuvo esa puerta de la muralla medieval hasta mediados del siglo XVII (en el plano de Texeira, que es de 1656, ya no aparece).

La plaza de la Cebada; de frente, la iglesia de Nuestra Señora de Gracia, 
que estaba al comienzo de nuestra calle
(Fotografía anónima de c. 1890)

Hubo en la calle dos iglesias que han desaparecido. La de Nuestra Señora de Gracia, que estaba en su arranque, se derribó en 1903 para ensanchar la plaza de la Cebada y ampliar su mercado. La parroquia que albergaba se acabó trasladando al otro templo que había en nuestra calle, el de San Patricio, conocido popularmente como “iglesia de los Irlandeses”. Era una obra de Pedro de Ribera que se hallaba precisamente frente a la calle de los Irlandeses cuando emboca la del Humilladero. Formaba parte de un colegio-hospital que se fundó en el primer tercio del siglo XVII para albergar a católicos irlandeses que huían de las persecuciones religiosas inglesas. Desapareció tras ser incendiada en 1936.

El "auténtico" tranvía nº 477, en la estación de metro de Pinar de Chamartín
(Foto CC BY JaraGuzman)

La calle del Humilladero conservó durante mucho tiempo unos rieles del tranvía (quien esto escribe ha llegado a verlos), lo cual permitió que fuese utilizada en 1984 para rodar en ella escenas de la película Las bicicletas son para el verano. En aquella ocasión fue protagonista un tranvía del tipo Charleroi II que en su día llevó el número 503 pero que, quién sabe el motivo, se rotuló después como 477, al que hicieron circular por ese tramo de vías superviviente. Fue un tranvía muy cinematográfico, pues unos años antes, en 1965, también se había utilizado en el rodaje de Doctor Zhivago. Hoy se puede ver un tranvía con ese rótulo expuesto en la estación de metro de Pinar de Chamartín, pero se trata del “auténtico” 477, de la serie Charleroi V. El otro, que además protagonizó el último día del tranvía en Madrid el año 1972, es posible que haya desaparecido para siempre. 

Répide nos cuenta que en esta calle vivió Agustina de Aragón en los últimos años del reinado de Fernando VII y así lo reconoce el Ayuntamiento con uno de sus rombos en el número 16.

7.4.23

Huertas (Calle de las)

(Foto CC BY-SA Reihnardauke)

Entre la plazas del Ángel y de la Platería de Martínez. Distrito 1 (Centro). Barrio de las Cortes. 

Estamos en una de las calles más conocidas y características de Madrid, que en tiempos (quizá también en la actualidad) era sinónimo de “salir por ahí”. “¿Adónde vamos? A Huertas”. Eso significaba que íbamos a pasar por alguno de los numerosos establecimientos de ocio que poblaban y aún pueblan esta vía. 

Su nombre, que es de los ancestrales en la villa, proviene, como es fácil deducir, que unas huertas que hubo cuando las casas aún no llegaban por aquí. Parece ser que eran propiedad del marqués de Castañeda, un personaje importante de la corte del rey Enrique IV, allá por el siglo XV, y que luego pasaron a los monjes del convento de San Jerónimo. Cuando Madrid creció por allí desaparecieron, pero quedó su nombre para la calle.

El antiguo palacio de los duques de Santoña
(Foto CC BY-SA Luis García)

Que no siempre lo llevó, pues durante unos pocos meses, entre el 4 de abril de 1843 y el 28 de enero de 1845 se llamó de Máiquez, ya que el célebre actor fue uno de los muchos miembros del mundo de la farándula literaria que habitó en ella o en sus aledaños. No en vano anduvo muy cerca, en la calle del León, el conocido “mentidero de los representantes” (tal y como lo nombra Mesonero Romanos en su Antiguo Madrid). Estamos pues, en el centro de lo que ahora se llama “Barrio de las letras” y lo atestiguan las diversas citas que, en su pavimento, vemos de autores como Zorrilla, Góngora o Cervantes (en realidad toda la calle está trufada de placas conmemorativas de literatos como Elena Fortún, José Echegaray, Bécquer, Espronceda, Lope de Vega o Quevedo). Precisamente Miguel de Cervantes habitó en nuestra calle, según él mismo indicó en la Adjunta al Parnaso, en el sobrescrito de la carta que le envía el mismísimo Apolo: “A Miguel de Cervantes Saavedra, en la calle de las Huertas, frontero a las casas donde solía vivir el príncipe de Marruecos”. Esas casas estaban donde hoy vemos el que fue palacio de los duques de Santoña, obra de Pedro de Ribera levantada entre 1730 y 1734 que muestra una de sus magníficas portadas barrocas, actualmente sede de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Madrid. 

Versos de Quevedo en el pavimento de nuestra calle
(Foto CC BY Pablo Sánchez)

Pero si hablamos de edificios, mejor comenzar por el principio de la calle. En la esquina con la calle de San Sebastián hay un pequeño jardín enrejado que contiene una floristería. En tiempos fue el cementerio de la contigua parroquia de San Sebastián, el lugar donde a finales del siglo XVIII el militar y poeta José de Cadalso fue a desenterrar a su amada en un macabro arranque romántico. 

La antigua sede del Honrado Concejo de la Mesta
(Foto CC BY-SA Luis García)

En el número 26 se halla el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas del Ministerio de Economía, pero esto no es lo interesante, sino que en ese edificio tuvo su sede el Honrado Concejo de la Mesta (y allí presidió Fernando VII su junta general en 1815, como nos recuerda una placa en su fachada). Desaparecida esa institución de origen medieval, fue su heredera, la Asociación General de Ganaderos, quien lo ocupó. Hoy en día ya vemos que quien lo ocupa es un organismo de la Administración Central. 

Un poco más abajo, en la misma acera, nos encontramos con la sede de la Real Academia de la Historia, el célebre “nuevo Rezado” de Juan de Villanueva, pero como su entrada está por la calle del León, allí remitimos para hablar algo más de este edificio. 

Cambiando de acera no tardaremos en encontrar los muros de ladrillo del Convento de las Trinitarias Descalzas, que allí se levanta desde el último tercio del siglo XVII y donde está enterrado Cervantes, pero, como en el caso anterior, su entrada está en la calle de Lope de Vega y allí lo comentaremos; a nuestra calle solo da una de sus fachadas.

El final de la calle

Para el final dejamos un edificio moderno, sito en el número 73, la sede del Consejo Económico y Social, que antes lo fue del diario Pueblo. Se trata de un diseño de Rafael Aburto construido en 1959 y que junto con el que muy cerca, en el paseo del Prado, alberga diversos ministerios supusieron, a decir de la Guía del COAM “el cambio de la concepción de la arquitectura oficial de la posguerra”.