27.3.26

Mantuano (Calle de)

 

Portada de las Advertencias a la historia del Padre Ivan de Mariana de la Compañía de Iesvs
de Pedro Mantuano, conservado en el fondo antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Murcia

Entre las calles de López de Hoyos y de Pradillo. Distrito 5 (Chamartín). Barrio de la Ciudad Jardín.

Como en tantas otras calles de esta zona, se repite una pauta: el 1 de enero de 1887 tienen un nombre asignado que cambia el 2 de marzo siguiente. En este caso el primero fue el de San José, que se mudó en el de un personaje del que no se sabe demasiado. Nació Pedro Mantuano posiblemente en Málaga a mediados del siglo XVI. Estuvo al servicio del condestable de Castilla Juan Fernández de Velasco, en concreto a cargo de su biblioteca. Fue además clérigo. Publicó algunas obras y también actuó como censor de otras. Murió después de 1622 en un lugar que se desconoce. Es probable que no se apellidase Mantuano, sino que tal apelativo se refiera al lugar en que sintió su vocación religiosa. Como elogio, hay que decir que Cervantes se acordó de él en su Viaje del Parnaso con los siguientes versos: 

Vuelvo la vista, a Mantuano veo, 
que tiene el gran Velasco por Mecenas 
y ha sido acertadísimo su empleo.

20.3.26

Mancebos (Calle de los) y Angosta de los Mancebos (Calle de los)


Fotos CC BY-SA Osiliab

Va la primera de la plaza de los Carros a la calle de la Morería; la segunda, de la calle de los Mancebos a la de Bailen. En ambos casos, Distrito 1 (Centro). Barrio de Palacio. 

Nos encontramos con el único caso que queda en la villa en la que dos calles del mismo nombre se distinguen por su anchura. Y en ambas los nombres han mutado a lo largo del tiempo. La calle de los Mancebos en su día se conoció como de los Dos Mancebos. Y la Angosta también se llamó del Estudio Vieja, como atestiguan los planos de Espinosa (1769) y Tomás López (1785). 

Hay dos tradiciones que pretenden dar explicación al nombre de estas calles. La primera indica que aquí estuvieron presos, en el palacio de Pedro Lasso de Castilla, dos mancebos que lanzaron en Palencia una teja a la cabeza del rey Enrique I, lo cual le provocó la muerte. (Algo absolutamente legendario, pues el rey, que apenas contaba trece años cuando murió, lo hizo de forma accidental, eso sí, a causa de una pedrada mientras jugaba con otros críos de su edad). La segunda, más prosaica pero, según Peñasco y Cambronero, más verosímil, dice que el caballero antes mencionado hospedaba en las estancias de su palacio que daban a esta calle a los pajes o mancebos que lo servían. 

Répide, que considera “vulgar” esta segunda explicación, cuenta una divertida historia sobre la Angosta protagonizada por él mismo. Dice que pocos años antes de escribir sus artículos sobre las calles de Madrid se encontró, paseando por esta zona, que el cartel que indicaba el nombre de la vía se había rotulado como “Calle de Angosta de los Mancebos”. Con su habitual retranca, se dio prisa en publicar un artículo en el que se preguntaba “quién era ese señor Angosta a que parecía referirse el letrero”. Apenas tardó unas horas en recibir una carta del entonces alcalde de Madrid, Alberto Aguilera, lamentándose de tal “desafuero gramatical” e informando de que había dado orden de subsanarlo, algo que, otra vez según Répide, ocurrió aquel mismo día.

Al comienzo de la calle de los Mancebos, aún con la portada de la iglesia de San Andrés a la vista, se puede apreciar, tras una reja, un pequeño fragmento de la muralla cristiana de la villa.

13.3.26

Mallorca (Calle de)

El Torrent de Pareis, en la Serra de Tramuntana

Entre la calle del Doctor Fourquet y la Ronda de Atocha. Distrito 1 (Centro). Barrio de los Embajadores. 

La calle de Mallorca de la que hablan Peñasco y Cambronero no es esta, que en su época no existía, sino la actual del Doctor Castelo, donde ya se mencionó esta circunstancia. La que nos ocupa, más cercana al casco antiguo de la villa, se formó mucho más tarde. En el plano de Ibáñez de Ibero (1875) lo que se ve aquí es una especie de descampado. En el de Facundo Cañada (1900) ya se aprecia, cercana al “Lavadero del Hospital”, al menos proyectada. Muy poco después se debió de abrir, pues su fecha de entrada en el nomenclátor municipal es el 11 de noviembre de 1902. 

Mallorca, la mayor de las Baleares con sus 3604 km2, es una bella muestra del paisaje mediterráneo -magníficas calas, pueblos preciosos, cuevas inolvidables, el tranvía de Sóller-, muchas veces empañada por un turismo excesivamente masificado y con ciertas costumbres más que olvidables. Sin embargo, merece ser visitada al menos una vez en la vida. Tiene cerca de un millón de habitantes y las localidades más pobladas son Palma, con más de cuatrocientos mil y Calviá, Manacor, Marratxí, Llucmajor e Inca, todas con más de treinta mil.

6.3.26

Maldonado (Calle de)

Los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en el patíbulo, por Antonio Gisbert
(Palacio de las Cortes, Madrid)

Entre las calles de Serrano y de Francisco Silvela. Distrito 4 (Salamanca). Barrios de Lista y de la Castellana. 

El 24 de abril de 1871 bautizó el Ayuntamiento esta calle, cercana a las de los otros dos apellidos que siempre se recuerdan al mencionar uno de estos: el de Bravo y Padilla, junto con Maldonado, los tres comuneros. Francisco Maldonado, nacido en Salamanca en 1480, fue el jefe de las milicias comuneras de su ciudad (la célebre Casa de las Conchas era la solariega de su familia). En realidad él no encabezó en primer lugar esas fuerzas, sino su primo Pedro Maldonado, regidor de la ciudad, pero también muy relacionado con uno de los principales colaboradores de Carlos I, esto es, del enemigo. Por ello el mando pasó a Francisco, que, derrotado en Villalar el 23 de abril de 1521, fue ejecutado al día siguiente junto a Bravo y Padilla. Por su parte, la Casa de las Conchas fue desmochada en castigo por esta rebelión y su torre principal perdió gran parte de su altura.