16.10.26

Marqués de Leganés (Calle del)

Retrato del primer marqués de Leganés, por Anton van Dyck (c. 1634)
(Museo Nacional de Arte Occidental, Tokio)

Entre las calles de los Libreros y de San Bernardo. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Universidad. 

El nombre tradicional de esta calle era el de la Cueva y Peñasco y Cambronero nos dan dos explicaciones para tal denominación. La primera, que por aquí había una cueva cuya dueña era la señora Justa que ya conocemos, pues de ella se habló en el artículo referido a la calle de los Libreros. Sin embargo, los dos grandes cronistas indican que esto se debió a una confusión, pues lo que poseía doña Justa no era una cueva, sino un pozo. 

La otra tradición es más novelesca, pues hay implicada en ella ánimas en pena. Según se dice, sí que había por aquí una cueva de la que salían gritos lastimeros. Al parecer, por aquellos andurriales habían asesinado a don Gonzalo Pico, comendador de la Orden de Alcántara y sus asesinos habían obligado a una de sus hijas a bajar a la cueva, pues allí había enterrado un tesoro su padre. Quiso la mala suerte que aquello se hundiese y atrapase a la pobre niña. Su madre, doña Munia Ximénez, fallecida poco después que su esposo, se apareció a un fraile para revelarle toda la trama y de ese modo se pudo encontrar el cadáver de la muchacha, el cual fue sepultado junto al de sus padres.

Otra vez para disgusto de Répide, que no encuentra una “especial razón para ello”, decidió el Ayuntamiento eliminar del nomenclátor municipal un nombre tradicional y el 31 de enero de 1894 le dio el actual. Si hacemos caso a la placa que lleva el nombre de la calle, está dedicada al primer marqués de Leganés, Diego Mexía Felípez de Guzmán, nacido en nuestra villa el 7 de febrero de 1582. Era pariente del conde-duque de Olivares, quien lo protegió y lo hizo medrar. Así ocupó numerosos cargos, tanto en España como en Flandes o Italia. Murió en Madrid el 16 de febrero de 1655. Répide, sin embargo, relaciona el nombre de la calle con el cercano palacio de Altamira, ya que el título de marqués de Leganés pasó a la casa de Altamira un par de generaciones después de la muerte de don Diego.

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