30.6.23

Isaac Peral (Calle de)

El submarino de Isaac Peral (1888)

Entre la calle del Arcipreste de Hita y la avenida del Valle. Distritos 7 (Chamberí) y 9 (Moncloa). Barrios de Gaztambide, Vallehermoso, Argüelles y Ciudad Universitaria.
 
Hasta muy entrado el siglo XX no se formó del todo nuestra calle, que en principio no estaba planificada en el Ensanche de la zona. La paralela a la de Hilarión Eslava, nunca bien formada, se llamó de Ataúlfo y de ella Répide nos dice que tenía un gran desnivel, ya que bordeaba el cerro del Pimiento, cerca del Hospital de Epidémicos. Más adelante ya se explanó al menos la primera parte de la vía, la que llega hasta la actual plaza de Cristo Rey, posiblemente con la intención de que su trazado mantuviera desde allí la dirección norte-sur y no diera el viraje hacia el oeste que hoy en día observamos. Desde el 28 de julio de 1922 llevó este nuevo vial el nombre que tiene actualmente. Un pequeño callejón sin salida que partía de ella mantuvo el nombre de Ataúlfo hasta el 1 de enero de 1954.

Fachada principal del Hospital Clínico
(Foto CC BY-SA Luis García, Zaqarbal)

El edificio más interesante de nuestra calle (hay otros, pero tienen su entrada por otras vías) es el Hospital Clínico de San Carlos, un proyecto de Manuel Sánchez Arcas y Eduardo Torroja, realizado en armonía con la explosión racionalista de la Ciudad Universitaria, de la que forma parte. Fue elaborado en 1928, las obras comenzaron en 1932 y concluyeron en 1936, justo a tiempo para convertirse en uno de los más encarnizados campos de batalla de la guerra civil. Totalmente destruido, se reconstruyó entre 1941 y 1946 respetando la idea inicial.

Isaac Peral, por Manuel Ussel de Guimbarda
(Ayuntamiento de Cartagena)

Isaac Peral y Caballero fue un marino y científico nacido en Cartagena el 1 de junio de 1851. Después de participar en la tercera guerra carlista y en la Guerra de los Diez Años cubana, en 1885 presentó su proyecto de submarino que, aunque en principio fue recibido por entusiasmo pronto obtuvo solo la indiferencia de las autoridades competentes. Peral insistió y, con el apoyo de la reina regente María Cristina, consiguió botar su invento en 1888. Nuevo éxito inicial y nuevo choque con las autoridades, que llevó a su licencia de la marina y a dedicar el resto de su vida a defender su invento contra infundios y mala fe. Enfermo de cáncer, murió en Berlín el 22 de mayo de 1895 por complicaciones tras una intervención quirúrgica. 

Otras calles de lo que hoy es nuestra villa llevaron su nombre, si bien lo cambiaron al producirse las anexiones de mediados del siglo XX o poco después. La actual calle de las Islas de Cabo Verde (con su correspondiente travesía), en el distrito de Fuencarral, se llamó de Isaac Peral hasta el 18 de febrero de 1953. Y la calle de Miosotis, en Tetuán, homenajeó al marino cartagenero desde el 1 de enero de 1902 hasta el 20 de febrero de 1948, muy poco antes de que, en junio de ese mismo año, Chamartín de la Rosa (el municipio al que pertenecía) se incorporase a Madrid.

23.6.23

Irlandeses (Calle de los)

San Patricio en una vidriera de la iglesia que le está dedicada en Junction City, Ohio (EEUU)
Foto CC BY-SA Nheyob

Entre las calles del Humilladero y del Mediodía Chica. Distrito 1 (Centro). Barrio del Palacio. 

Cuando se habló de la calle del Humilladero ya se indicó que hubo aquí una iglesia, la de San Patricio, que era popularmente conocida como “iglesia de los Irlandeses”. A pesar de que desapareció tras ser incendiada al comienzo de la guerra civil, su nombre ha quedado como recuerdo. 

Aunque así había sido desde la regularización de enero de 1835, ya que antes se había llamado de San Gregorio; Peñasco y Cambronero nos recuerdan que esto era porque la iglesia que se ha mencionado dependía del Seminario de San Gregorio de Valladolid. El nombre se cambió seguramente al existir ya por entonces otra calle de San Gregorio en el actual barrio de Chueca.

16.6.23

Infante (Calle del)

(Foto CC BY-SA Dudva)

Entre las calles de Echegaray y del León. Distrito 1 (Centro). Barrio de las Cortes. 

Dice una tradición (corroborada por el azulejo en el que aparece el nombre de la calle), que hubo por aquí una quinta que perteneció al infante don Fernando de la Cerda, hijo primogénito y por tanto heredero del rey Alfonso X el Sabio. Muerto don Fernando en 1275, tendría que haber sido su hermano el infante don Sancho quien se convirtiese en heredero al trono, pero las modificaciones a las leyes castellanas introducidas por el rey en su Código de las Siete Partidas hacían que tal prebenda pasase a los hijos de don Fernando y no a su hermano. Esto provocó una disputa entre padre e hijo; al parecer, en esta quinta se reunían los conspiradores favorables a don Sancho, encabezados por su secretario, un tal Antonio Sánchez, que a pesar de hacer mil y una promesas a la villa de Madrid no consiguió que esta dejase de ser fiel al rey, que casi lo captura tras rodear esta finca. Y como fue propiedad del infante, ahí quedó el nombre. (Por cierto, al final Sancho se salió con la suya y fue él quien sucedió a su padre).

Peñasco y Cambronero también indican, de modo mucho más prosaico, que es probable que al haber una cercana calle del Príncipe se pusiera a esta el nombre del Infante, sin más.

9.6.23

Infantas (Calle de las)

Foto: CC BY-SA Luis García, Zaqarbal

Entre la calle de Fuencarral y la plaza del Rey. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Justicia. 

Nuestra calle ostentaba ya esta denominación en el siglo XVII y como tal aparece en el plano de Texeira, aunque da la impresión de concluir en la que entonces se llamaba calle de las Torres (hoy Marqués de Valdeiglesias). Después venía un tramo que hacía una escuadra, siguiendo la tapia trasera del desaparecido convento de San Hermenegildo y frente a la célebre casa de las Siete Chimeneas. Precisamente así, de las Siete Chimeneas se llama ese trozo en el plano de Espinosa. A principios del siglo XIX se derribó la tapia de la huerta del convento y así se abrió la plaza del Rey, donde desde entonces concluye esta calle. En el artículo dedicado a la plaza del Rey se hablará más de esa histórica casa. 

Lo de Infantas se debe a una tradición que data del siglo XVII y que se explicará con más detalle cuando lleguemos a la plaza de Pedro Zerolo. Por resumir, en el espacio que ocupa esa plaza –cuya parte meridional está formada por nuestra calle– hubo un convento, el de la Paciencia, que se levantó sobre unas casas en las que se había cometido un sacrilegio y de allí salió una solemne procesión con motivo de la entrega del mismo a los frailes capuchinos menores que lo iban a ocupar. Esto ocurrió el 13 de diciembre de 1639 y la ceremonia estuvo presidida por las infantas doña María y doña Margarita, que acabaron dando nombre a la vía. 

Un nombre que no siempre ha conservado desde entonces. Répide nos indica que tras la Revolución Gloriosa se cambió por el de Marina Española, dado que el nuevo gobierno quería desterrar los apelativos que recordaban a la familia real después de haberla desterrado a ella misma. Con la Restauración lo recuperó. Sin embargo, no queda constancia de ello en las fuentes oficiales del Ayuntamiento de Madrid. No así otra modificación, también lógica, pues vino tras la proclamación de la Segunda República. El 17 de abril de 1931, tres días después del advenimiento del nuevo régimen, esta calle pasó a ser la de Rosalía de Castro. Aunque la gran poetisa gallega no era sospechosa de tener relación alguna con quienes perdieron la guerra, lo que sí perdió fue esta calle en el gran auto de fe del 26 de abril de 1940, cuando tantas vías madrileñas bautizadas o rebautizadas durante la República mudaron su nombre. Entonces volvió a ser la calle de las Infantas. Fue una injusticia, en cierto modo, que no se reparó hasta que el 29 de julio de 1980 volvió a tener Rosalía una calle en Madrid, por la zona de Peña Grande. 

En el número 13, un rombo del Ayuntamiento nos recuerda que allí vivió el médico militar oscense Fidel Pagés, que descubrió la anestesia epidural en 1921.

(Esta es la entrada número 500 de esta bitácora. La arranqué allá en noviembre de 2006, cuando quise dar salida a una serie de articulillos sobre las calles de la villa que me vio nacer y que había ido escribiendo desde unos diez u once años antes, sin esperanzas de que nadie los leyera. No es que las cifras de visitas de estas páginas sean escalofriantes, pero al menos sé que más de uno y más de diez se dejan caer por aquí. A quienes lo hacéis, millones de gracias. Yo, por mi parte, sigo manos a la obra y algún día espero que esto aparezca en forma de libro autopublicado será, por supuesto; ya tengo bastante experiencia en tales menesteres, no sé si por suerte o por desgracia...)

2.6.23

Infanta Isabel (Paseo de la)

La infanta Isabel (c. 1916-17)
Foto de Kaulak

Entre la plaza del Emperador Carlos V y el paseo de la Reina Cristina. Distrito 3 (Retiro). Barrios del Pacífico y de los Jerónimos. 

Aunque esta calle, o paseo, existía desde tiempo inmemorial como camino o paseo de Atocha, así llamado por llevar al santuario con esa advocación (Isabel Gea apunta que parte de su trazado también se llamó en tiempos paseo de Invierno), no fue hasta el 1 de enero de 1931 cuando el Ayuntamiento decidió hacer oficial tal denominación. Acabada la guerra civil, cuando el consistorio franquista decidió “purgar” de nombres “indeseados” el callejero de la villa y cambió muchos de ellos en un mismo día, el 26 de abril de 1940, esta vía también mudó el suyo (en este caso para evitar duplicidades) y pasó a llamarse tal y como hoy lo conocemos. 

Dos edificios interesantes están en sus aceras. El Ministerio de Agricultura, construido para albergar en principio el de Fomento, es una obra de Ricardo Velázquez Bosco que se levantó entre 1893 y 1897 en el solar que iba a ser para una escuela de artes y oficios. Hoy es quizá el más espectacular edificio ministerial de la capital. Está coronado por unos grupos escultóricos debidos a Agustín Querol; otros artistas como Manuel Domínguez, Alejandro Ferrant o Ignacio Zuloaga participaron en su decoración.

La Gloria y los Pegasos, coronando el Ministerio de Agricultura
(Foto CC BY-SA Jan S0L0)

Por cierto, las mencionadas esculturas de Agustín Querol, un conjunto llamado La Gloria y los Pegasos, no son los originales. Por su deterioro y su excesivo peso, que habían provocado algún que otro desprendimiento, fueron sustituidas en 1976 por unas réplicas en bronce. El Ayuntamiento no se deshizo de las otras; tras su restauración los Pegasos fueron en 1997 a la plaza de Legazpi y la Gloria a la glorieta de Cádiz, el año siguiente. De nuevo hubo de retirar los Pegasos en 2005 a causa de las obras en la M-30, luego solo se devolvió a Legazpi uno de ellos. El otro está dentro de un recinto municipal, en la calle del Áncora, perfectamente visible desde fuera.


Muy cerca del Ministerio está el Museo de Antropología, que se mencionó en el artículo dedicado a la calle que lleva el nombre de su fundador, el doctor Velasco. Es un diseño neoclásico del marqués de Cubas construido en 1873-75 que fue inaugurado por Alfonso XII el 29 de abril del último año mencionado. Desde entonces sufrió numerosas reformas, en las que desaparecieron, por ejemplo, un par de estatuas que tenía a su puerta y que representaban a Miguel Servet y a Francisco Valles, el Divino Valles. Contiene una importante colección relacionada con pueblos primitivos de todo el mundo y una gran biblioteca, cuyo origen está en el legado de su fundador. 

La Infanta Isabel, conocida popularmente como la Chata, fue la hija primogénita de Isabel II y, por tanto, princesa de Asturias hasta la venida al mundo de su hermano Alfonso. Nació en Madrid el 20 de diciembre de 1851. En 1868 casó con Cayetano de Borbón Dos-Sicilias y durante su viaje de bodas por el extranjero sufrió su primer exilio, pues entre tanto la Revolución Gloriosa había destronado a su madre. Restaurados los Borbones, volvió a España y de nuevo fue princesa de Asturias hasta que su hermano Alfonso XII tuvo su primera hija, en 1880. Siempre fue muy popular y querida en Madrid, de ahí su apelativo cariñoso; aquí vivió casi toda su vida. Desde 1902 su residencia fue el Palacio de Quintana, en el barrio de Argüelles, que tuvo que abandonar hacia un nuevo exilio con la proclamación de la Segunda República. Murió en Auteuil, cerca de París, muy poco después de este hecho, el 23 de abril de 1931. Sus restos fueron repatriados el 23 de mayo de 1991 y hoy reposa en el palacio de La Granja.