21.12.10

Biombo (Calle, Plaza y Travesía)



Foto: MadridDeLosAustrias

Entre las calles de San Nicolás y del Factor. Distrito 1 (Centro). Barrio del Palacio.

Breve calle, hoy no muy tortuosa, pero que en décadas anteriores sí lo debió de ser, y de ahí le pudo venir el apelativo a ella y a sus compañeras. Sin embargo hay otra explicación, dada en primer lugar por Capmany y que recogen tanto Peñasco-Cambronero como Répide, y es que el lienzo trasero del desaparecido convento de Constantinopla tenía aspecto quebrado, como de biombo y de ahí la denominación (Peñasco y Cambronero hablan del convento de Santa Clara, pero debe de ser un error, ya que éste se encontraba algo más hacia el norte, pasada la plaza de Santiago). El peculiar nombre del convento, que realmente tenía la advocación de la Salutación de Nuestra Señora, proviene de una imagen de la Virgen que fue traída desde la capital del imperio Otomano. Fue fundado en Rejas, una población hoy desaparecida que se encontraba entre Coslada y Barajas, por Catalina Manuel de Lando y su esposo Pedro Zapata en 1479, y se trasladó a Madrid en 1551. Fue derribado en 1836 tras la desamortización.


La Plaza se encuentra entre las calles de Calderón de la Barca y San Nicolás y las travesías de los Señores de Luzón y del Biombo. Iguales distrito y barrio que la anterior.

La Travesía está entre la calle de Juan de Herrera y la plaza del Biombo. Iguales distrito y barrio que las dos anteriores.

25.10.10

Bilbao (Glorieta de)




Foto: Museo8bits

Entre las calles de Sagasta, Luchana, Fuencarral y Carranza. Distritos 1 (Centro) y 7 (Chamberí). Barrios de la Justicia, la Universidad y Trafalgar.

El paraje que hoy se conoce como glorieta de Bilbao fue durante mucho tiempo uno de los extremos de la villa, lugar en el que se emplazaron los llamados Pozos de la Nieve. Eran pozos en los que se guardaba la nieve traída desde la Sierra de Guadarrama para luego ser utilizada en el verano para aplacar algo los calores. Por eso la puerta que tenía la cerca de Felipe IV por aquí se llamaba de los Pozos de la Nieve, como se ve en el plano de Texeira y otros de la época. Pero no se hallaba donde actualmente está la glorieta que nos ocupa, sino algo más abajo, en la calle de Fuencarral a la altura de las calles del Divino Pastor y de Apodaca. En 1767 se derribó por ruinosa y se construyó otra un poco más al norte. En la guerra de la Independencia fue valerosamente defendida por el general San Simón y debieron quedarle algunos desconchones producidos por los combates, a decir de Mesonero Romanos. En 1837, al producirse la heroica defensa de Bilbao por las tropas cristinas durante la primera guerra carlista, la puerta pasó a denominarse de Bilbao y cuando fue derribada con el resto de la cerca en 1868, la glorieta que quedó heredó el nombre, a pesar de estar por entonces duplicado, pues la actual plaza de Vázquez de Mella se llamaba también de Bilbao. Cuando fue urbanizándose el barrio de Chamberí, la glorieta de Bilbao se convirtió en un importante centro de animación que hizo que Répide la considerase "una de las sucursales de la Puerta del Sol" y, en efecto, su importancia como nudo de comunicaciones la hacía digna de tal elogio. Durante un tiempo en la glorieta de Bilbao se formó un mercadillo navideño en el que se podían encontrar pavos vivos que luego serían servidos como cena de Navidad. Hoy en día es uno de los centros de la vida nocturna de Madrid. La mitad de la juventud madrileña, cuando sale, va a Bilbao, designando por ese nombre a toda una zona cuyo punto neurálgico es nuestra glorieta. [Nota de 2010: escribí este texto hace más de diez años, tal vez quince. Por entonces yo salía por allí, pero desde aquellos tiempos casi jurásicos es de suponer que la cosa haya cambiado un tanto.] Por ello es habitual ver la acera en la que se encuentra el Café Comercial, junto a una de las bocas del metro de Bilbao abarrotada de gente los fines de semana por la noche, y es que ése es uno de los puntos más habituales para fijar una cita en Madrid.

En 1902 se colocó en el centro de la Glorieta de Bilbao una estatua de Juan Bravo Murillo, el principal artífice del Canal de Isabel II, y que en 1961, cuando el dichoso tráfico la convirtió de monumento a estorbo, fue trasladada a un emplazamiento mucho más adecuado: Los jardines que se hallan junto a uno de los depósitos que el Canal tiene precisamente en la calle de Bravo Murillo.

4.10.10

Bernardino de Obregón (Calle de)


Entre la ronda de Valencia y el paseo de Santa María de la Cabeza. Distrito 2 (Arganzuela). Barrio de Palos de Moguer.

En el barrio de las Peñuelas, antaño fabril y algo suburbial y hoy residencial con bastante calidad, encontramos una calle dedicada a un religioso del siglo XVI, recientemente beatificado. Barnardino de Obregón nació cerca de Burgos en 1540. Era de noble familia, y en sus años mozos destacó como soldado en Italia y Flandes. Pero en 1565 sintió la llamada divina, cambió la espada por el hábito y se dedicó al cuidado de los enfermos. Creó la Congregación de los Mínimos, llamada popularmente de los Obregones, para tal fin. A él se debe la fundación de la Congregación de la Santa Cruz en el Hospital de la Corte y del Hospital de Convalecientes que hubo en la calle Ancha de San Bernardo. Desde 1587 trabajó en el Hospital General. Murió en 1590.

Su, digámoslo así, conversión es objeto de una muy típica leyenda de la época en España, la del caballero de vida disipada que sufre un choque importante y la abandona convirtiéndose en un dechado de virtudes. Se cuenta que al poco de venir a la Corte como caballero del duque de Sessa, paseaba un día todo acicalado Bernardino por la calle de Postas cuando un barrendero (ah, ¿pero había barrenderos en Madrid en el siglo XVI?) le salpicó el impoluto vestido. El barrendero fue inmediatamente abofeteado; su reacción fue cuando menos extraña, pues se arrodilló ante el caballero y dijo: “Señor, mucho agradezco a vuestra merced la merced y honra que me ha hecho, porque en mi vida me he visto más honrado que con esta bofetada” (versión de Répide). La impresión que causó esta respuesta en Bernardino de Obregón le llevó a darse cuenta de las miserias del mundo y a abandonarlo en provecho de los más pobres y desvalidos.

13.9.10

Berenjena (Calle de la)


Entre las calles de las Huertas y de Moratín. Distrito 1 (Centro). Barrio de las Cortes.

Esta calle no es sino una minúscula travesía que hay entre las calles de las Huertas y de Moratín, muy cerca del punto donde convergen. Debe su curioso nombre a que cuando toda esta zona era un conjunto de huertas, concretamente las que pertenecieron al marqués de Castañeda, gentilhombre de cámara de Enrique IV, había unos berenjenales que ganaron justa fama por sus frutos. Tanto es así, que el poeta Álvarez Gato ya contaba que los vendedores ambulantes pregonaban las “berenjenas del huerto del marqués”. Posteriormente las huertas fueron adquiridas por el convento de San Jerónimo, y más adelante se urbanizó la zona para dar lugar al barrio de las Letras, pero el recuerdo de las sabrosas berenjenas de las huertas del marqués permaneció en forma de callecita.

Benito Gutiérrez (Calle de)


Entre la calle de la Princesa y el Paseo del pintor Rosales. Distrito 9 (Moncloa). Barrio de Argüelles.

Esta es una calle del elegante y a veces tranquilo barrio de Argüelles, el genuino y primitivo, ya que hoy se conoce como tal a la zona más aledaña a la plaza de la Moncloa y de ahí hacia el Norte. La calle lleva el nombre del jurisconsulto burgalés Benito Gutiérrez, que nació en 1820 y falleció en Madrid en 1885. Gozó de la protección de Joaquín María López en sus comienzos, pero luego desarrolló por sí mismo una brillante carrera que le llevó a ser catedrático de Derecho Civil en la Universidad Central. Fue uno de los principales redactores de la Ley de Enjuiciamiento y del Código Civil, que hasta hace bien poco han estado vigentes.

3.8.10

Beneficencia (Calle de la)

Fachada de la catedral anglicana del RedentorEntre las calles de Fuencarral y de Serrano Anguita. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Justicia.

Hasta el siglo XIX esta calle se llamó de San Benito, sin que ningún cronista se pare a explicar la antigua denominación. Su actual nombre deriva de ser una de las calles laterales del Hospicio de San Fernando, hoy Museo Municipal. Répide tenía una opinión bastante mala de esta calle, a la que tilda de “callejón sombrío y mal frecuentado, donde toda clase de suciedad tiene su asiento”; hoy en día no es para tanto, aunque sí es cierto que pocos edificios tienen su fachada principal en esta calle. Sí dan a él las accesorias del Museo Romántico y del antiguo palacio del duque de Veragua. Se debe mencionar, sin embargo -ya lo hace Répide-, la fachada neogótica de la Iglesia del Redentor –catedral anglicana de Madrid-, obra de Enrique Repullés Segarra levantada entre 1890 y 1892, que ocupa el número 18 de nuestra calle.

14.7.10

Belvis (Calle de)

Entre las calles de Jerónimo de Quintana y de Fuencarral. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de Trafalgar.

¿Se imagina usted que a Cervantes le dedicasen una calle de Saavedra, o a Lope de Vega una calle de Carpio? Pues a Guillén de Castro se le recuerda en el centro de Madrid con una calle de Belvis (bien es verdad que en el distrito de Ciudad Lineal, en el Barrio de Bilbao, hay una calle con su nombre). Sí, esta minúscula y quebrada calle que se abre entre el ángulo agudo que forman los finales de las calles de Fuencarral y de San Bernardo, se nombra con el segundo apellido de Guillén de Castro y Belvis (o Bellvis), dramaturgo español que nació en Valencia el año 1569. Su carrera literaria empezó en su ciudad natal, en la que formó parte de una Academia llamada de los Nocturnos. Vino a la Corte, donde entró al servicio del marqués de Peñafiel. Fue amigo de Lope de Vega, del que recibió una influencia que marca su obra teatral. Entre sus obras destacan Las mocedades del Cid (1618), título bajo el que escribió dos comedias, El conde Alarcos; piezas derivadas del Quijote cervantino como Don Quijote de la Mancha, La fuerza de la sangre o El curioso impertinente; tragedias como El amor constante, y las típicas comedias de capa y espada como Los mal casados de Valencia o El Narciso en su opinión (en esta última se inspira El lindo don Diego de Moreto). Guillén de Castro y Belvis murió en Madrid en 1631.

1.7.10

Belén (Travesía de)

Entre las calles de San Lucas y de Belén. Iguales distrito y barrio que la anterior.

Nada hay que añadir a lo dicho en el artículo anterior sobre el nombre de esta travesía. Sólo queda reflejar el comentario de Peñasco y Cambronero sobre la minúscula vía que nos ocupa. No aparece rotulada en ningún plano antiguo de Madrid, por lo que los cronistas deducen que se consideró parte de la calle de Belén.

Belén (Calle de)

Entre las calles de Pelayo y del Barquillo. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Justicia.

Esta calle es muy breve y quebrada, casi se puede decir que se divide en dos mitades diferenciadas. Y, efectivamente, en otros siglos así se consideró. Si bien el tramo comprendido entre la travesía de Belén y la calle del Barquillo se conoce desde hace muchísimo tiempo como hoy en día, el resto de la calle se llamó del Nombre de Jesús en el siglo XVII (así aparece en el plano de Texeira), y de Jesús y María en el XVIII.

Viene el nombre de Belén por una imagen de la Virgen María y San José que hubo en una capilla o ermita que en estos parajes fundó doña Beatriz Ramírez de Mendoza, junto a la quinta de su propiedad. En esta ermita solía celebrarse una romería por Navidad. Muchos pobres la frecuentaban, buscando las limosnas que la piadosa doña Beatriz repartía; es fama que en cierta ocasión las joyas de la Virgen fueron robadas y se culpó de ello a estos mendigos. Doña Beatriz no estuvo de acuerdo, y el tiempo le dio la razón cuando el ladrón verdadero fue descubierto al intentar vender las alhajas a un platero de la calle de Santiago.

Cuando desapareció la capilla, la imagen fue llevada a Castellar de la Frontera, ya que doña Beatriz era condesa de ese título, pero poco después volvió a Madrid, concretamente a la desaparecida iglesia de San Millán.

25.5.10

Belalcázar (Calle de)

Entre las calles de Jorge Manrique y de Carbonero y Sol. Distrito 5 (Chamartín). Barrio de El Viso.

Estamos en los aledaños de los viejos Altos del Hipódromo, en una zona que en su día se conoció como Parque Urbanizado, y hoy es una urbanización sin parque. Esta calle está dedicada al conquistador español Sebastián Moyano, más conocido como Sebastián de Belalacázar por la villa cordobesa en la que nació el año 1480. Es probable que participase en uno de los últimos viajes de Colón. Se estableció primero en Panamá, y en 1524 formó parte de la expedición de Hernández de Córdoba para la conquista de Nicaragua. Después acompañó a Pizarro a Perú, y conquistó Quito (1533). Fundó las ciudades de San Francisco de Quito y Santiago de Guayaquil, y exploró vastas extensiones de lo que hoy es Colombia. En 1539 tuvo que volver a España para hacer valer ante Carlos V sus derechos sobre las tierras conquistadas. En 1541, confirmados esos derechos, regresó a América y restableció el orden que se había alterado en su ausencia. Fue acusado del asesinato de Jorge Robledo, fundador de Antioquia, ciudad de la que se apoderó Belalcázar, y también de mal trato a los indios. Fue apresado y condenado a muerte; cuando se disponía a embarcar en Cartagena de Indias hacia España para recurrir su condena le sorprendió la muerte. Era el año 1551.

29.4.10

Beatriz Galindo (Calle de)

Entre las calles de Segovia y de San Buenaventura. Distrito 2 (Arganzuela). Barrio Imperial.

Es ésta una calle bastante sinuosa y empinada, que bordea la colina de las Vistillas y conduce hasta su cumbre. Mucho tardó el Ayuntamiento en dedicar una calle a Beatriz Galindo, que aunque no fue hija de la villa, sí que dejó en ella una estela muy importante y perdurable. Esta inteligente dama nació en Salamanca en 1475. En su ciudad natal, foco de cultura y de humanismo en esta época del Renacimiento, ya destacó por su gran conocimiento del latín, origen del sobrenombre por el que es conocida, la Latina. Fue maestra de Isabel la Católica, además de su camarera y amiga. Casó con un ilustre madrileño, Francisco Ramírez de Madrid, llamado el Artillero, adalid de Enrique IV y de los Reyes Católicos. En nuestra villa fue donde centraron Beatriz y Francisco su piadosa actividad fundadora de conventos y hospitales. En 1504 fue el convento de la Concepción Francisca, y junto a él el famoso Hospital de la Latina, en 1507. Y el convento de la Concepción Jerónima, en la calle del mismo nombre, en 1506. Beatriz murió en Salamanca en 1534 y fue enterrada en el último convento mencionado junto a su marido. Se creyó que sus sepulcros se habían perdido cuando el convento se derribó en 1890, pero afortunadamente se recuperaron y primero se colocaron en la casa de Cisneros y después en su actual emplazamiento, en el Museo Municipal, concretamente en la antigua capilla del Hospicio. El cuerpo incorrupto de la Latina fue llevado al nuevo convento de la Concepción Jerónima, a la calle de Velázquez, y cuando en 1965 este edificio también desapareció, fue llevado a su -por ahora- definitiva morada y tercer emplazamiento del convento, en El Goloso.

15.4.10

Beatas (Travesía de las)

Entre la travesía de la Parada y la calle de Antonio Grilo. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Universidad.

Debe su nombre esta travesía a la cercana calle hoy llamada de Antonio Grilo, pero que durante mucho tiempo se denominó también de las Beatas. Allí remito al lector para la explicación de este apelativo. Hasta 1821 esta diminuta vía llevó el curioso nombre de Aunque os pese. Y es que, junto a la nuestra, dos calles ostentaban los extraños nombres de Enhoramala vayas y Sal si puedes, debidos a las disputas surgidas como consecuencia del reparto de estos terrenos. Estamos en el centro de las tierras que pobló don García Barrionuevo de Peralta; uno de sus descendientes, Bernardino de Barrionuevo, las dividió entre tres caballeros llamados Pedro Ruiz de Alarcón, Francisco de Guzmán y Álvaro Díaz. El principal problema era un molino que don Francisco quería derribar, mientras que los otros dos lo querían mantener. Enhoramala vayas, le respondieron, y nombraron una calle (hoy travesía de la Parada). Así que don Francisco se tuvo que poner bravo y decir "lo derribaré aunque os pese", y bautizaron otra, la nuestra. Pero no quedó ahí la cosa, sino que don Pedro y don Álvaro, aprovechando que su rival dormía junto al molino a medio demoler, prendieron fuego a la valla que lo rodeaba, mientras gritaban al de Guzmán "anda, sal si puedes", y tercera calle con nombrecito (luego se llamó del Pretil alto y hoy no existe).

6.4.10

100 años de la Gran Vía: mi artículo en "La gatera de la villa"

Rompo una vez más el tradicional orden alfabético de las entradas de esta bitácora para anunciar que el artículo sobre la Gran Vía, que ya estaba escrito hace tiempo, ha aparecido con leves retoques en el número 2 de la revista La gatera de la villa, en concreto en la página 32. Allí remito a los posibles interesados. En su momento (¡quién sabe cuándo!), volverá a aparecer por aquí.

3.3.10

Beata María Ana de Jesús (Plaza de la)


Entre las calles de Alicante, Embajadores y Guillermo de Osma y el paseo de las Delicias. Distrito 2 (Arganzuela). Barrios de la Chopera y de las Delicias.

Ya en época de Peñasco y Cambronero se había dedicado una calle en Madrid a esta religiosa, hija de la villa. Se hallaba entre la calle de Bravo Murillo y el paseo de la Castellana, y es la que hoy conocemos como de Cristobal Bordíu. Si bien Répide indica que fue el 11 de octubre de 1875 cuando se cambió el nombre, Peñasco y Cambronero aún hablan en 1889 de la calle de la Beata María Ana.

La protesta de Répide por el destierro de María Ana de Jesús del callejero madrileño se atendió con el tiempo al serle dedicada esta espaciosa plaza, en un importante cruce de calles. María Ana o Mariana de Jesús nació en la calle de Santiago y fue bautizada en la parroquia del mismo nombre el 21 de enero de 1566. Era hija de un pellejero del rey llamado Luis Navarro Ladrón de Guevara y de Juana Romero. En 1575 su padre enviudó, y se volvió a casar con María Jerónima de Pineda. Padre y madrastra la destinaban al matrimonio, pero ella estaba firmemente decidida a seguir una vida religiosa, e hizo voto de ello en la iglesia de San Miguel.

Entre 1601 y 1606 vivió en Valladolid, siguiendo a la Corte, y cuando volvió a Madrid supo de la intención de los mercedarios de crear un convento junto a la puerta de Santa Bárbara. Allí fue a vivir, a una cabaña con un pequeño huerto que levantó en el jardín de la casa del secretario del Consejo de Portugal. La acompañaba Catalina de Cristo, monja algo más joven que ella que se consagró a su ayuda. En 1610 la casa del secretario cambió de manos, y la nueva propietaria expulsó a María Ana y a Catalina de sus tierras. Los frailes de Santa Bárbara cedieron entonces a las religiosas un cobertizo en el que guardaban las herramientas, donde se acomodaron. Allí llevó una vida de santidad que la hizo conocida en toda la Corte. Cuando murió, el 17 de abril de 1624, el hecho causó una grandísima conmoción en Madrid. María Ana de Jesús fue beatificada en 1761 por Clemente XII. Si bien desde entonces la iglesia tiene muchos nuevos santos y beatos, algunos de dudosa reputación y reciente beatificación, los madrileños llevan esperando más de dos siglos para que María Ana sea reconocida oficialmente como santa, algo que popularmente ya se había decretado incluso en vida de la beata. Su cuerpo incorrupto, que primero estuvo en el convento de Santa Bárbara, desde 1835 se conserva en el convento de mercedarias de don Juan de Alarcón.

19.2.10

Batalla del Salado (Calle de la)


Entre el paseo de Santa María de la Cabeza y la calle de Embajadores. Distrito 2 (Arganzuela). Barrios de Palos de Moguer y de las Delicias.

Esta calle del Ensanche Sur es una importante vía que es recorrida por numerosas líneas de autobuses, ya que constituye un atajo si desde la glorieta del Emperador Carlos V se pretende ir hasta la plaza de Legazpi. Recuerda una importante batalla librada durante la Reconquista. Fue Alfonso XI quien el 30 de octubre de 1340 derrotó a los benimerines cerca del río Salado, en la provincia de Cádiz. Esta victoria cristiana acabó por fin con las invasiones musulmanas que desde tres siglos antes, de vez en cuando llegaban de África.

Batalla de Otumba (Calle de la)

Entre las calles de Don Álvaro de Bazán y del Marqués del Vasto. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de Ríos Rosas.

Paralela a la anterior e igual de pequeña es esta calle, aunque recuerda un hecho muy grande en la historia de la conquista de América. Hernán Cortés huía de la capital del imperio azteca, Tenochtitlán, después de la Noche Triste. El 7 de julio de 1520 fue sorprendido por un ejército de aztecas y tlaxcaltecas muy superior en número, pero que no contaba con las dotes de estratega del extremeño, y la batalla acabó con una gran victoria de las tropas españolas. La batalla de Otumba fue decisiva para la definitiva conquista del imperio azteca.

Batalla de Mühlberg (Calle de la)

Carlos V en la batalla de Mühlberg (Tiziano)
Entre las calles de Don Álvaro de Bazán y del Marqués del Vasto. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de Ríos Rosas.

Esta minúscula calle lleva el nombre de la batalla librada el 24 de abril de 1547 por las tropas imperiales al mando de Carlos V y los protestantes encabezados por Juan Federico de Sajonia. Junto al emperador y sus ejércitos, manadados por el duque de Alba, pelearon las fuerzas de Fernando de Habsburgo, hermano de Carlos, Mauricio de Sajonia y Juan de Brandenburgo. Reunidos en la localidad de Eger, hicieron retroceder a los protestantes hasta Mühlberg; el propio Juan Federico de Sajonia cayó prisionero. Esta batalla supuso el definitivo predominio de Carlos V en Alemania. Un famoso cuadro de Tiziano representa al Emperador en esta batalla, a caballo y con la lanza en ristre, con semblante firme y prematuramente envejecido a los cuarenta y siete años.

18.1.10

Batalla de Belchite (Calle de la)

Entre las calles de Tomás Bretón y de Alicante. Distrito 2 (Arganzuela). Barrio de las Delicias.

Un muy reciente hecho de armas de una dolorosa contienda es recordado, que no conmemorado, en esta calle. En agosto de 1937 las tropas de la República, mandadas por el general Pozas, iniciaron una ofensiva en Aragón cuyo objetivo era disminuir la presión del enemigo en el frente de Asturias. Las operaciones se centraron en el pueblo zaragozano de Belchite, que al final de la batalla quedó totalmente destruido. Sus ruinas se conservan aún hoy, como un monumento a la estupidez humana, una de cuyas manifestaciones más importantes es la guerra, sea del tipo que sea, pero aún más estúpida si es entre compatriotas.

Bastero (Calle del)


Entre las calles de Toledo y del Carnero. Distrito 1 (Centro). Barrio de los Embajadores.

Da nombre a esta calle el apodo que se dio a un hombre en virtud de su oficio. Se llamaba Jaime, tenía aquí su casa y su taller, y era bastero. Un bastero es alguien que se dedica a la fabricación de bastas, esto es, albardas de carga para las caballerías. Pero Capmany quiso rizar el rizo, y comentó con su habitual dosis de fantasía, que la real ocupación del tal Jaime era realmente el dibujo de bastos en la baraja de naipes. ¿Es que no dibujaba los otros tres palos?

El caso es que nuestro Jaime, amén de fabricar excelentes bastas para las caballerías, fue un individuo altruísta que ayudó al establecimiento del albergue de San Lorenzo, junto a la actual Puerta de Toledo, ya que cedió los terrenos en los que se asentó la piadosa obra.