4.10.10

Bernardino de Obregón (Calle de)


Entre la ronda de Valencia y el paseo de Santa María de la Cabeza. Distrito 2 (Arganzuela). Barrio de Palos de Moguer.

En el barrio de las Peñuelas, antaño fabril y algo suburbial y hoy residencial con bastante calidad, encontramos una calle dedicada a un religioso del siglo XVI, recientemente beatificado. Barnardino de Obregón nació cerca de Burgos en 1540. Era de noble familia, y en sus años mozos destacó como soldado en Italia y Flandes. Pero en 1565 sintió la llamada divina, cambió la espada por el hábito y se dedicó al cuidado de los enfermos. Creó la Congregación de los Mínimos, llamada popularmente de los Obregones, para tal fin. A él se debe la fundación de la Congregación de la Santa Cruz en el Hospital de la Corte y del Hospital de Convalecientes que hubo en la calle Ancha de San Bernardo. Desde 1587 trabajó en el Hospital General. Murió en 1590.

Su, digámoslo así, conversión es objeto de una muy típica leyenda de la época en España, la del caballero de vida disipada que sufre un choque importante y la abandona convirtiéndose en un dechado de virtudes. Se cuenta que al poco de venir a la Corte como caballero del duque de Sessa, paseaba un día todo acicalado Bernardino por la calle de Postas cuando un barrendero (ah, ¿pero había barrenderos en Madrid en el siglo XVI?) le salpicó el impoluto vestido. El barrendero fue inmediatamente abofeteado; su reacción fue cuando menos extraña, pues se arrodilló ante el caballero y dijo: “Señor, mucho agradezco a vuestra merced la merced y honra que me ha hecho, porque en mi vida me he visto más honrado que con esta bofetada” (versión de Répide). La impresión que causó esta respuesta en Bernardino de Obregón le llevó a darse cuenta de las miserias del mundo y a abandonarlo en provecho de los más pobres y desvalidos.