24.2.23

Homero (Calle de)

Ataque de los lestrigones a los hombres de Ulises, escena de la Odisea
(Fresco de la Casa di via Graziosa, Roma, siglo I a. de C.)

Entre las calles de Viera y Clavijo y de Ángel Ganivet. Distrito 3 (Retiro). Barrio del Niño Jesús. 

Quién diría que el tranquilo barrio de hotelitos donde se encuentra nuestra calle se proyectó como un conjunto de casas baratas. Baratas, pero con pretensiones; siempre con jardín y siete tipos distintos: francés, mudéjar, vasco, castellano, italiano, vasco gemelo y español gemelo. Sin embargo, una planificación urbanística deficiente y un retraso en el desarrollo del plan del Ensanche dejó esta colonia Retiro casi aislada del resto de Madrid, en especial cuando se cerraba la verja del gran parque de la villa del que tomó su nombre. Hoy en día esto suena lejano e irreal y esta zona se ha convertido en uno de los lugares más envidiables para vivir en Madrid. 

Desde el 26 de abril de 1932 esta calle se llama de Homero, poeta griego casi legendario (se ha llegado a dudar de su existencia, ya que apenas se sabe nada de su vida) que estuvo activo en el siglo IX antes de Cristo y a quien se atribuyen las dos más grandes obras épicas de la literatura griega clásica, la Ilíada y la Odisea.

17.2.23

Hileras (Calle de las)


Entre las plazas de los Herradores y de San Martín. Distrito 1 (Centro). Barrio de Sol. 

Esta calle es en realidad resultado de la unión de dos, ya que en tiempos el tramo comprendido entre la calle del Arenal y la plaza de San Martín se llamó de la Bodega de San Martín. Eran estos terrenos aledaños al monasterio de ese nombre y por aquí tenían los reyes de Castilla una casa de campo en los siglos XII y XIII, en cuyo jardín, mandado formar por Alfonso VIII para su esposa doña Leonor, había un par de hileras de árboles que acabaron dando nombre a nuestra vía. Al parecer, se trataba del paseo predilecto del rey Fernando III el Santo cuando, de niño, lo recorría con su madre, doña Berenguela.

Sugiere Isabel Gea un posible nombre gremial para la calle (hileras, hilanderas), dada su cercanía a la de Bordadores. Por otra parte, la “hilera” de caballerías que aparece en la placa de azulejos que nos recuerda cómo se llama quizá indique que este era lugar de espera para ir a la cercana plaza de Herradores a que estos hicieran su labor y también pudiera ser la causa de su denominación. Hay para elegir, pues.

10.2.23

Hilarión Eslava (Calle de)


Entre las calles de Rodríguez San Pedro y de Cea Bermúdez. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de Gaztambide. 

La primera manzana de nuestra calle, en la acera de los pares, está ocupada por la célebre Casa de las Flores, de la que ya se habló en el artículo dedicado a la calle de Gaztambide. Uno de los rombos del Ayuntamiento nos recuerda que allí vivió Severo Ochoa, no muy lejos de la… No sé si llamarla placa o escultura; está en la esquina de nuestra calle con la de Rodríguez San Pedro y también conmemora que aquella fue la morada de Pablo Neruda. 

Justo enfrente, en el número 7, una placa nos recuerda que allí estuvo hasta 1945 el “hotelito mudéjar” (en palabras de Répide, que indica que en su época era uno de los pocos puntos de interés de una calle apenas urbanizada y ni siquiera abierta en algunos de sus tramos, que cruzaban el cerro del Pimiento) donde vivió sus últimos años y murió el 4 de enero de 1920 uno de nuestros mayores novelistas, quizá el que mejor ha sabido reflejar el espíritu de nuestra villa en su obra, don Benito Pérez Galdós. 

La última casa de Galdós, ubicada donde hoy está el n.º 7 de nuestra calle

El 21 de julio de 1880 se le dio a nuestra calle el nombre de Don Hilarión Eslava; el 1 de enero de 1912 se eliminó el tratamiento y quedó la denominación como hoy en día. Recuerda al compositor navarro Miguel Hilarión Eslava Elizondo, que nació en Burlada el 21 de octubre de 1807. Perteneció al coro infantil de la catedral de Pamplona, ciudad en cuyo seminario ingresó para convertirse en sacerdote (se ordenó en 1833). Dirigió la música de la catedral del Burgo de Osma desde 1828 y en 1844 se traslada a Madrid para ponerse al frente de la Capilla Real, tras haberlo intentado infructuosamente unos años antes. En ese cargo permaneció hasta su muerte, acaecida en nuestra villa el 23 de julio de 1878. Compuso música profana (incluyendo tres óperas italianas), pero sobre todo, sacra. Muy importante también fue su labor como musicólogo: se le debe la Lira Sacro hispana, una obra en varios volúmenes que es una antología de música religiosa española de los siglos XV y XVI, además de varios libros de tipo pedagógico.

3.2.23

Hilario Peñasco (Calle de)

(Vuelvo a poner la foto de mi ejemplar de este libro 
porque es imposible encontrar una de Hilario Peñasco,
si bien sí de su hijo Víctor, famoso porque murió en el 
naufragio del Titanic...)

Entre las calles de Gutiérrez Canales y Josefa Valcárcel. Distrito 20 (Canillejas). Barrio de Canillejas.

El Ayuntamiento de Madrid nos obliga a salirnos de la zona que habitualmente recorremos porque ha exiliado a uno de los madrileños que más amó a la villa que lo vio nacer. Apartada y corta calle la que se ha dedicado a Hilario Peñasco, concejal, estudioso de la historia de Madrid, que junto a Carlos Cambronero elaboró una de las mejores obras que sobre las calles de nuestra villa se haya escrito, piedra angular sobre la que descansa la obra de cuantos cronistas ha tenido Madrid desde entonces (y también estas humildes páginas). Nació el 14 de enero de 1857 y, además de sus inquietudes políticas, fue periodista, abogado y bibliófilo. Un año después de su muerte, acaecida el 12 de noviembre de 1891, se donaron más de 2600 volúmenes de su colección a la Biblioteca Municipal de Madrid, tal y como lo había establecido en su testamento. Está enterrado en el cementerio de San Justo, donde también reposan los hermanos Álvarez Quintero, el doctor Marañón o Sara Montiel. 

Como ya sabemos, primeramente se puso su nombre a la antigua calle del Carbón tras la apertura del segundo tramo de la Gran Vía, muy cerca de la plaza dedicada a su colega Carlos Cambronero, pero después, como también sabemos, fue otorgada a Gonzalo Jiménez de Quesada y Peñasco hubo de trasladarse hasta el extremo oriental de Madrid. Menos mal que por lo menos el Concejo se acordó de él –aunque hubo de esperar hasta el 24 de enero de 1984. Pero a veces se es ingrato con los madrileños verdaderamente ilustres y pródigo con los politiquillos y otras figuras (o figurones) de tres al cuarto.