3.7.20

Factor (Calle del)

La catedral de la Almudena, desde la calle del Factor
(Foto CC BY-SA Luis García)

Entre las calles Mayor y de Noblejas. Distrito 1 (Centro). Barrio del Palacio. 

Varios nombres ha tenido esta vía; en el plano de Texeira se llama algo así como calle de las Pereas. Dado lo que ha cambiado el caserío por esta zona, hubo una porción algo más ancha, cerca de su final, que en su momento se conoció como plaza de Esquilache, pues por ahí andaba el palacio de los Borja, donde nació el poeta, militar y virrey del Perú Francisco de Borja y Aragón, príncipe de Esquilache. La denominación actual se debe a que aquí vivió Fernán López de Ocampo, que fue factor (esto es, recaudador de impuestos) de Felipe II. 

El final de nuestra calle se alza sobre un talud desde el que hay unas preciosas vistas sobre la catedral de la Almudena.

26.6.20

Extremadura (Paseo de)

La iglesia de Santa Cristina, en el Paseo de Extremadura
(Foto CC BY-SA Asqueladd)

De la glorieta del Puente de Segovia al límite del término municipal. Distrito 10 (Latina). Barrios de la Puerta del Ángel, Lucero, Aluche, Campamento, Cuatro Vientos y Las Águilas. 

De siempre este fue el camino que iba hacia Extremadura, si bien en un principio se conoció como camino de las Ventas de Alcorcón o de Móstoles, como se rotula en el plano de Texeira. Mucho tiempo fue conocido como carretera de Extremadura, hasta que el Ayuntamiento decidió convertirla en paseo el 8 de noviembre de 1912. 

Y desde el principio, al menos en estos tiempos modernos, no se caracterizó por ser una vía muy cuidada por el consistorio, quién sabe si por dudas sobre su jurisdicción. ¿Es vía pública municipal? ¿Es carretera radial y, por tanto, depende de otra administración? El caso es que ya hace un siglo Répide se lamentaba de la dejadez municipal haciendo hincapié sobre todo en el hedor que desprendían sus cunetas. Hoy en día su intenso tráfico no es plato de gusto para quienes viven en sus orillas y, a medida que nos alejamos del centro, vemos la decadencia de los antiguos barrios que surgieron a su vera, cerca de los numerosos acuartelamientos, la mayoría de los cuales están ya abandonados y darán lugar a futuros desarrollos urbanísticos. 

Al comienzo de la vía se hallaba la ermita del Ángel, levantada a principios del siglo XVII y desaparecida en 1783, en la que estuvo la imagen del Ángel de la Guarda que coronó la ancestral Puerta de Guadalajara. Desaparecida la ermita, quedó su nombre para la que tal vez sea puerta más famosa de la Casa de Campo. También al comienzo de esta larguísima vía se halla un edificio digno de mención, la iglesia de Santa Cristina, que en su día lo fue de un asilo del mismo nombre, fundación de la reina madre doña Cristina de Habsburgo, y que hoy es parroquia con la misma advocación. Es obra de Enrique María de Repullés y Vargas y se levantó en 1904; constituye un buen ejemplo del estilo neomudéjar en reacción a la “rutina gótica” imperante en la época (también en opinión de Répide).

19.6.20

Evaristo San Miguel (Calle de)

Evaristo San Miguel, por Madrazo
(Museo del Prado, Madrid)

Entre la calle de la Princesa y la plaza del Marqués de Cerralbo. Distrito 9 (Moncloa). Barrio de Argüelles. 

Cuando se formó el barrio de Argüelles se dio a esta calle el nombre de Don Evaristo, cabe suponer que porque en aquella época (octubre de 1865) todo el mundo tendría claro a qué personaje se refería. Pero el tiempo corrió y el Ayuntamiento prefirió no dejar lugar a la duda; el 31 de octubre de 1902 cambió el nombre por el actual, por el que fue conocido Evaristo Fernández de San Miguel. Este militar y político nació en Gijón el 26 de octubre de 1785. Aún estudiante, entró en las milicias que se oponían al invasor francés. Fue hecho prisionero y su cautiverio duró hasta 1814. Vuelto a España, se opuso siempre a Fernando VII y, siendo teniente coronel, apoyó el pronunciamiento de Riego en 1820. Tras el fin del trienio liberal fue cautivo de nuevo de los franceses y posteriormente se exilió en Inglaterra. De regreso tras la muerte del rey felón, se destacó en la primera guerra carlista en el bando isabelino. Una vez terminada la contienda, entró en política y fue varias veces diputado y senador vitalicio, aunque su participación no fue muy activa hasta que no surgieron las diversas algaradas revolucionarias que marcaron el reinado de Isabel II. Con estas credenciales, no es de extrañar que sea sobre todo conocido por ser el autor de la letra del Himno de Riego, que escribió en la época del pronunciamiento. Murió en Madrid el 29 de mayo de 1862.

12.6.20

Eugenio Sellés (Calle de)

Eugenio Sellés (1908). Foto de Kaulak.

Entre las calles de Jaime el Conquistador y Fernando Poo. Distrito 2 (Arganzuela). Barrio de la Chopera. 

El 30 de noviembre de 1953 decidió el Ayuntamiento nombrar así esta calle abierta no mucho antes. Eugenio Sellés y Ángel, nacido en Granada el 8 de abril de 1842, fue periodista, político y escritor. Estudió Derecho en Granada y Madrid y llegó a ostentar el puesto de fiscal en Extremadura. Tras la Revolución Gloriosa se dedicó al periodismo, desde posiciones cercanas a Sagasta. En política, ocupó los cargos de gobernador civil de Sevilla, Soria, Canarias y Granada. Durante la Restauración fue cuando se dedicó más a la literatura, en especial al teatro. Se le consideró discípulo de Echegaray, aunque la obra de ambos poco tiene que ver, a decir de los expertos. Ingresó en la Real Academia Española en 1895; su discurso se tituló El periodismo en España. Murió en Madrid el 12 de octubre de 1926.

29.5.20

Eugenio Caxés (Calle de)

Encuentro ante la Puerta Dorada, de Eugenio Caxés
(Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid)

Entre la avenida del Manzanares y la calle de Antonio López. Distrito 12 (Usera). Barrio de Moscardó. 

Desde el 26 de marzo de 1924 la vía antes conocida como Arroyo del Torero está dedicada al pintor madrileño Eugenio Caxés (o Cajés). Nacido en 1574 o 1575, era hijo de un pintor italiano, Patricio Cascese, que se estableció en Madrid en 1564. Estudió con su padre y probablemente en Roma. Es uno de los artistas más característicos del Madrid de su época; fue pintor del rey y participó en la decoración al fresco de algunas dependencias del Palacio del Pardo. Su fama fue tal que Lope de Vega lo cita en su Laurel de Apolo. Eugenio Cajés de la Fuente murió en Madrid el 15 de diciembre de 1634.

20.3.20

Esta vez sí que saldremos de esta


¡Madrid, Madrid!, ¡qué bien tu nombre suena,
rompeolas de todas las Españas!
La tierra se desgarra, el cielo truena,
tú sonríes, con plomo en las entrañas.

Antonio Machado (Madrid, 7 de noviembre de 1936)

13.3.20

Estudios (Calle de los)


Entre las calles de Toledo y del Duque de Alba. Distrito 1 (Centro). Barrio de los Embajadores.

Varios nombres ha ostentado esta calle a lo largo de la historia: del Estudio, de San Dámaso y de los Estudios de San Isidro. El segundo nombre citado perduró aun después de ser renombrado este tramo, ya que era uno de los laterales del “tapón del Rastro”, derribado en 1905 para formar la actual plaza de Cascorro.

Viene el apelativo de una llamada “Casa de los Estudios”, aneja al Colegio Imperial fundado en 1569 en terrenos cedidos por la emperatriz María de Austria y que, aunque mantenido por la villa de Madrid era regido por los jesuitas. En ella se daban clases gratuitas de latín y retórica a alumnos externos. En 1625 Felipe IV lo amplió y unificó, de modo que ambas instituciones, la Casa y el Colegio pasaron a conocerse como “Colegio Imperial de la Compañía de Jesús” o Colegio de San Pedro y San Pablo. Los jesuitas siguieron aquí hasta su expulsión en el reinado de Carlos III (dos años después de este hecho, que acaeció en 1767, la iglesia del colegio, hasta entonces dedicada a San Francisco Javier, se convirtió en la colegiata de San Isidro, pero de esto hablaremos más cuando lleguemos a la calle de Toledo, a la cual abre su fachada). El colegio quedó abandonado durante tres años, hasta que en 1770 el rey lo reabrió como “Real Instituto de San Isidro”. Fernando VII restituyó a los jesuitas en 1815 y allí siguieron hasta la desamortización de 1835, con el breve paréntesis del trienio liberal. Poco antes, en 1834, la terrible matanza de frailes que se produjo a raíz de la epidemia de cólera que asoló la villa comenzó aquí y aquí fue donde hubo más víctimas. 

Durante el paréntesis liberal, en 1822, tuvo lugar en este edificio el acto fundacional de la entonces llamada Universidad Central, que fue suprimida al año siguiente, con la vuelta del rey felón. En 1850 fue restituida y fundida con la Universidad Complutense, cuya sede se había trasladado en 1836 de Alcalá de Henares a la capital. 

En la actualidad se encuentra aquí el célebre instituto de San Isidro, creado como tal en 1845, que en su momento fue el único en que se podía obtener el bachillerato en la provincia de Madrid. En tiempos compartió el edificio con la escuela de Arquitectura de la Universidad Central, para lo cual sufrió una reforma cuyas obras fueron dirigidas por un arquitecto muy activo en nuestra villa, Francisco Jareño.

6.3.20

Estrella (Calle de la)

(Foto CC BY-SA Malopez 21)

Entre las calles de Silva y de San Bernardo. Distrito 1 (Centro). Barrio de Universidad. 

En el siglo XV esta zona era remota afuera de la villa y se alzaba aquí un cerro que fue elegido por los astrónomos de la época para observar la aparición de un cometa que llegó por los años de 1445 y se tomó como presagio de la peste. El cometa se mantuvo muchas noches en el cielo de Madrid, y ello hizo que el cerro se llamase de la Estrella y ese nombre pasase a la calle cuando la villa alcanzó estos contornos. 

No es la anterior una tradición muy verosímil, y aún menos cuando se sabe que en esta calle tuvo sus casas Ambrosio de Spínola, marqués de Leganés, que hizo adornar con una estrella dorada el remate de una de las torres de su palacio. Es, por tanto, más fácil que el apelativo venga por ese ornato de la vivienda del marqués y no por las actividades astronómicas que aquí se desarrollaron.

28.2.20

Estanislao Figueras (Calle de)


Entre las calles de la Ilustración y de Irún. Distrito 9 (Moncloa). Barrio de Argüelles. 

Esta calle pertenece a un grupo que fue creado como consecuencia de la construcción de la Estación del Norte y fue durante mucho tiempo habitada principalmente por empleados de los Ferrocarriles del Norte. Está dedicada al político demócrata y republicano Estanislao Figueras, que nació en Barcelona el 13 de noviembre de 1819. Fue primero miembro del partido progresista y después del demócrata. Desde 1851 fue varias veces diputado y en las Cortes defendió la República como mejor forma de gobierno para España. En 1855 se instaló en Madrid, y tras la revolución de 1868 fundó el periódico La Igualdad y fue dirigente del partido republicano federal. Cuando el 11 de febrero de 1873 abdicó Amadeo I y las Cortes proclamaron la República, Figueras asumió la presidencia del poder ejecutivo tras la negativa de Cristino Martos. Las críticas de Pi y Margall y la poca unión de los miembros de su propio partido le obligaron a dimitir el 8 de junio de 1873. (Es probablemente apócrifa la historia que cuenta que muy poco antes de este hecho se levantó de una reunión política pronunciando la rotunda frase: “Señores, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros”.) Desde 1880 su distancia con los republicanos federales de Pi y Margall fue cada vez mayor. Murió en Madrid el 11 de noviembre de 1882.

21.2.20

Esquilache (Calle de)

El motín de Esquilache

Entre las avenidas de Pablo Iglesias y de la reina Victoria. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de Vallehermoso. 

Répide se pregunta por qué un personaje de tan ingrata memoria para nuestra villa y también para toda España tiene una calle en Madrid. Hoy quizá se pueda responder que más que una calle es una venganza. En realidad son dos callejones sin salida cortados por las cocheras del metro de Cuatro Caminos. Hace poco más de un siglo, si se hace caso al plano de Núñez Granés, el proyecto de calle era más ambicioso, pero actualmente ha quedado en eso, en dos mezquinas callejuelas dignas de tal personaje. 

Nació Leopoldo de Gregorio, marqués de Vallesantoro y de Squillace, en Mesina el 23 de diciembre de 1699. Lo de nació en Mesina es un decir, porque lo cierto es que sus orígenes son más que oscuros. Su carrera comenzó cuando Carlos VII reinaba en Nápoles; en 1759, al ocupar el trono de España como Carlos III, vino con él. Acaparó numerosos cargos, y aunque llevó a cabo medidas reformistas que incluso pudieron ser bienintencionadas, la verdad es que rápidamente fue ganando enemigos no sólo entre las clases dirigentes, sino también en el pueblo llano, que se amotinó contra el ministro italiano en marzo de 1766. Este famoso Motín de Esquilache supuso su caída y destierro de España, a la que no volvió nunca a pesar de ser rehabilitado. Fue nuestro embajador en Venecia, donde murió el 15 de septiembre de 1785. La musa popular dedicó una décima al ministro de Carlos III, en la que se observa claramente qué era lo que se pensaba del marqués:

Yo, el gran Leopoldo Primero, 
marqués de Esquilache augusto, 
rijo la España a mi gusto 
y mando en Carlos Tercero. 
Hago en los dos lo que quiero, 
nada consulto ni informo, 
al que es bueno le reformo, 
y a los pueblos aniquilo, 
y el buen Carlos, mi pupilo, 
dice a todo: ¡Me conformo!

14.2.20

Espronceda (Calle de)


Entre las calles de Ponzano y Zurbano. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de Ríos Rosas. 

Mucho tardó en urbanizarse esta calle de la parte norte del Ensanche, que desde el 21 de julio de 1880 lleva el nombre de uno de los más importantes representantes del romanticismo literario español. José de Espronceda y Delgado nació en Almendralejo el 25 de marzo de 1808. Su origen era, sin embargo, navarro y su nacimiento en aquella localidad pacense se debió a que su padre, militar, se dirigía a la capital de la provincia junto con la familia cuando se produjo el alumbramiento. No tardaron en trasladarse a Madrid, donde estudió en el colegio de San Mateo, fundado por Alberto Lista y clausurado al final del trienio liberal. Participó en sociedades secretas como la de “los Numantinos”, formada por antiguos alumnos de Lista (en ella estuvo también Patricio de la Escosura, de quien no hace mucho hablamos en estas páginas), y conspiró contra el régimen absolutista de Fernando VII, lo cual le valió el destierro de la capital. Desde entonces viajó por Portugal, Inglaterra, Bélgica y Francia. En París participó en la revolución de 1830; muerto el rey felón, volvió a España y participó en la política además de enrolarse en la Milicia Nacional, en la que llegó a ser teniente. Asimismo desempeñó puestos diplomáticos, fue diputado y ejerció como periodista. Sin embargo su faceta más conocida es la de escritor; aunque se le deben novelas y piezas teatrales lo que más destacan son sus poesías (gran parte de las cuales se publicaron reunidas en 1840), algunas tan célebres como la Canción del pirata (¡quién no ha recitado alguna vez aquello de “Con cien cañones por banda…”!) y, sobre todo, sus poemas narrativos El estudiante de Salamanca (1839) y el inacabado El diablo mundo (1841). Murió en Madrid el 23 de mayo de 1842.

7.2.20

Espoz y Mina (Calle de)


Entre la Puerta del Sol y la plaza del Ángel. Distrito 1 (Centro). Barrio de Sol. 

Es la nuestra una calle que se podría decir formada a partir de retales. Su primer tramo, hasta la calle de Cádiz, se abrió al derribarse el convento de la Victoria. Desde ahí era parte la antigua calle Angosta de Majaderitos, que en tiempos hacía escuadra y abarcaba también la de Cádiz. (Para la explicación de esto de los “majaderitos” os remito a los artículos dedicados a las calles de Cádiz y Barcelona). El último tramo, desde la calle de la Cruz, también apareció tras un derribo, en este caso el del teatro de la Cruz. Hasta 1861 no se verificó esta última ampliación. 

Desde el 17 de marzo de 1840 está dedicada a una de las figuras más importantes de la guerra de la Independencia y la primera guerra carlista. Francisco Espoz Ilundain, que así se llamaba en realidad, nació en la localidad navarra de Idocin el 17 de junio de 1781. A los diecisiete años se enroló para luchar contra el invasor francés. Formó parte de una partida guerrillera que estaba encabezada por su sobrino Francisco Xavier Mina (más tarde héroe de la independencia mexicana); cuando los franceses lo capturaron asumió tanto el mando del grupo como el apellido de su sobrino. De ideas liberales, hubo de exiliarse una vez acabada la guerra; tras el pronunciamiento de Riego volvió y ocupó altos cargos militares en Galicia y Cataluña. Estuvo al frente del ejército que fue derrotado por los Cien Mil Hijos de San Luis y de nuevo hubo de marchar al exilio en 1823. Regresó tras la muerte de Fernando VII y durante la guerra carlista encabezó campañas poco exitosas en el norte y en Cataluña. Murió en Barcelona el 24 de diciembre de 1836, cuando de nuevo se estaba preparando para salir de España.

31.1.20

Espíritu Santo (Calle del)

Foto CC BY Carmen Voces

Entre la Corredera Alta de San Pablo y la calle de San Bernardo. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Universidad. 

Nuestra calle, que en tiempos se llamó de la Cruz del Espíritu Santo, como así lo atestigua el plano de Texeira, debe su nombre a una típica tradición piadosa madrileña enmarcada en la época de la expulsión de los moriscos. Quiere esta leyenda que por estos pagos hubiese unas casuchas o tiendas propiedad de moriscos sobre las que cayó un rayo el tercer día de pascua del Espíritu Santo. Como es lógico, las redujo a cenizas. Tomó el pueblo este accidente natural como señal divina, y en su conmemoración se erigió una cruz de piedra con una paloma que representaba al Espíritu Santo, monumento que tal vez perduró hasta la segunda década del siglo XIX. De esa cruz le vino el nombre a la calle. 

Répide nos cuenta que en la época en la que él escribía sus artículos sobre las calles de Madrid se acababa de abrir el espacio que hoy en día se conoce como plaza de Juan Pujol, de la que hablaremos en su momento, y allí se celebraba una suerte de rastrillo.

24.1.20

Espino (Calle del)

Foto CC BY-SA Osiliab

Entre las calles de Provisiones y de Miguel Servet. Distrito 1 (Centro). Barrio de los Embajadores.

Calle breve y estrecha, de muy mala fama en época de Répide, hace unos cien años, cuando era “refugio del hampa, sucio cobijo de torpes amores de arroyo, guarida frecuente de gentes fuera de ley”. Hoy en día eso queda muy lejos, por suerte para quienes allí viven. 

No es difícil imaginar que el nombre le viene de un espino que anduvo por aquellos andurriales, recuerdo de cuando la zona estaba ocupada por el barranco de Embajadores. También había en las cercanías una casa de campo, propiedad de cierto don Gaspar Sanz. Era este un generoso individuo oriundo de Aragón, el cual fundó un hospital para sus paisanos más necesitados que tuvieran la mala fortuna de caer enfermos en la villa y corte. Hablamos del Hospital de Montserrat, cuyo primer emplazamiento se hallaba por aquí cerca. También una ermita dedicada a la Virgen del Pilar, enfrente de la cual estaba el espino al que se recuerda en esta calle.

17.1.20

Esperanza (Paseo de la)

Paseo de la Esperanza esquina a Moratines
(Foto CC BY Concepción Amat Orta)

Entre los paseos de las Acacias y de Santa María de la Cabeza. Distrito 2 (Arganzuela). Barrio de las Acacias. 

Nuestro paseo, trazado a finales del siglo XIX en un sector por entonces fabril y ferroviario y cercano al poblado marginal de Las Injurias, recibe sin embargo su nombre, a decir de Peñasco y Cambronero, por la cercanía a cierta quinta llamada así, de la Esperanza, de la que pocos años después no quedaba ni rastro. Mucho tiempo estuvo el paseo partido en dos por el ferrocarril de cintura, hasta que los grandes cambios producidos en su entorno (soterramiento de las vías del tren, desaparición de la estación de las Peñuelas) lo han convertido en una vía amplia, con viviendas modernas, arbolada e incluso agradable.

10.1.20

Esperanza (Calle de la)


Entre las calles del Ave María y de la Torrecilla del Leal. Distrito 1 (Centro). Barrio de los Embajadores. 

Había por estos pagos una finca cuya propietaria se llamaba Mari-Esperanza o María Esperanza, en la que estuvo hospedado el caballero bretón Betrand du Gesclin. Ya sabemos que este personaje intervino en la guerra que enfrentó a Pedro II el Cruel con su hermano Enrique de Trastamara. Lo hizo de forma artera, ayudando a que su señor cometiese el fratricidio que lo convirtió en el rey Enrique IV. Madrid era una villa en la que se prefería a don Pedro, de ahí que cuando se supo que el traidor mercenario estaba en la casa de María Esperanza esta fue asaltada e incendiada. Aunque el rey Enrique compensó a la dueña por este desaguisado, ella no quiso volver allí y se marchó a otra posesión suya. Cuando, desaparecidas casa y posesión, se empezó a edificar por aquí, quedó el nombre de Esperanza para la calle. Hay que decir que la otra finca también dio origen a un nombre en nuestro callejero, el de la calle de Esperancilla, hoy conocida como del Marqués de Toca, de la que hablaremos cuando toque.

20.12.19

Espejo (Calle del)

(Foto: CC BY-SA 3.0 Basilio)

Entre las calles de Santiago y de la Independencia. Distrito 1 (Centro). Barrio del Palacio. 

Estrecha e irregular callecita que en tiempos fue más larga, como lo demuestra el plano de Texeira. Las reformas hechas en tiempos de José Bonaparte la redujeron a su trazado actual. 

La explicación de su nombre proviene de unas atalayas o specula que levantaron los árabes por estos andurriales después de que el rey Ramiro II conquistase Madrid por primera vez y hubiera de abandonarla, no sin antes arruinar las fortificaciones existentes. En eso Peñasco-Cambronero (y Répide, que los cita sin nombrarlos) siguen a Capmany, a pesar de su escepticismo ante otras explicaciones de D. Antonio. Hay que decir que los contradicen los azulejos de Ruiz de Luna que ilustran el nombre de la calle, donde se muestra un enorme espejo.

(Como siempre, aprovecho esta última entrada del año para desearos a quienes tenéis la amabilidad de seguir estos textecillos sobre las calles de Madrid unas muy felices fiestas y un excelente año 2020).

13.12.19

Esparteros (Calle de)

(Foto CC BY-SA 2.0 Brian Snelson)

Entre la calle Mayor y la plaza de la Santa Cruz. Distrito 1 (Centro). Barrio de Sol. 

En los planos antiguos, como el de Texeira, se llama a nuestra calle de Santa Cruz o Subida a Santa Cruz, sin duda por la plaza a la que va a terminar, donde en tiempos se alzó la desaparecida iglesia de tal advocación. Répide nos indica que en épocas remotas, cuando esto era campo, aquí había un viñedo que pertenecía al pueblo de Fuencarral. Más adelante empezaron a establecerse artesanos del esparto, muchos de origen valenciano, y de ahí viene el gremial nombre de la calle

29.11.19

Españoleto (Calle del)

José de Ribera, el Españoleto:
La mujer barbuda

Entre las calles de Santa Engracia y de Zurbano. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de Almagro. 

Calle tranquila y señorial, como el barrio en que está, con muchos edificios de aspecto palaciego y dedicada a uno de los más importantes pintores españoles de los Siglos de Oro. José de Ribera nació en Játiva el 17 de febrero de 1591, en el seno de una familia relativamente acomodada. No siguió los pasos de su padre, zapatero, sino que, decidido a dedicarse a la pintura, marchó a Italia a aprender el oficio. Allí recibió la influencia de Caravaggio y sus seguidores y, tras recorrer varias ciudades, se instaló en Nápoles. Allí fue donde le dieron el apodo de lo Spagnoletto, por el que es universalmente conocido. Partió del tenebrismo de Caravaggio para ir poco a poco incorporando mucha más luz a sus obras. Entre sus cuadros más destacados está un San Andrés, el Martirio de San Bartolomé o la Magdalena penitente, el muy curioso La mujer barbuda (todos en Museo del Prado) y El patizambo (en el Louvre). Aunque mostró deseos de volver a España y jamás olvidó su tierra natal, siguió viviendo en Nápoles, donde murió el 3 de septiembre de 1652, y allí está enterrado.

22.11.19

España (Plaza de)


Entre las calles de la Princesa, de los Reyes, Gran Vía, Leganitos, Cuesta de San Vicente, Ferraz, Juan Álvarez Mendizábal, Martín de los Heros y la plaza de Emilio Jiménez Millas. Distritos 1 (Centro) y 9 (Moncloa). Barrios del Palacio, de la Universidad y de Argüelles.

Cuando esto eran las afueras de la villa aquí se encontraban las conocidas como Huertas de Leganitos. Huertas y prados a los que solían acercarse los habitantes de Madrid a tomar el fresco y a disfrutar de las aguas de su célebre fuente, citada en el Quijote. Parece mentira que quien estropease la hermosura de este Prado Nuevo fuese Carlos III, un rey al que siempre relacionamos con mejoras y embellecimientos de la villa de Madrid. Fue él quien mandó construir justo aquí un convento para los religiosos de San Gil. Poco después, con el convento aún vacío, empezó a conocerse este paraje como plaza de San Marcial, en conmemoración de la batalla que tuvo lugar el 31 de agosto de 1813 durante la guerra de la Independencia, apelativo que el Ayuntamiento hizo oficial en 1835. El caso es que los frailes no llegaron a ocupar el edificio, que se convirtió en cuartel en tiempos de José Bonaparte. Era el célebre cuartel de artillería de San Gil, donde tuvo lugar la algarada revolucionaria del 22 de junio de 1866. En aquella memorable jornada, los sargentos del cuerpo salieron del cuartel y recorrieron las calles de Madrid con diversas piezas de artillería. Sin embargo, las tropas leales al Gobierno los fueron rechazando hasta que, recluidos de nuevo en el cuartel sito en nuestra plaza, fueron derrotados por completo al día siguiente. La represión fue feroz y el movimiento fracasó, pero ya se había sembrado la semilla de la revolución que un par de años más tarde daría lugar al derrocamiento de Isabel II. Casi medio siglo después de esta algarada, en 1910, fue demolido para formar la que hoy conocemos como plaza de España.

Detalle del monumento a Cervantes

El solar estuvo mucho tiempo sin urbanizar y se aprovechó para celebrar en él la verbena de Santiago; hay que indicar que esta explanación se llevó por delante la calle de José Cañizares (dedicada a un escritor madrileño de comienzos del siglo XVIII, antes llamada de San Gil). Sin embargo, muy pronto se planteó la instalación en el centro de la futura plaza un monumento dedicado a Miguel de Cervantes. Se convocó a tal fin un concurso nacional y el proyecto ganador, que data de 1915, estaba firmado por el arquitecto Rafael Martínez Zapatero y el escultor Lorenzo Collaut Valera. Catorce años se tardó en empezar la obra, que estuvo dirigida por Pedro Muguruza y concluyó en 1930. En el reciente proyecto de reforma de la plaza, se previó que el monumento cambiase de posición y pasase a mirar hacia el Edificio España, decisión que causó no poca polémica y se zanjó al declarar la Comunidad de Madrid Bien de Interés Patrimonial al conjunto, lo que hacía imposible moverlo. Así que don Miguel y sus criaturas más inmortales, don Quijote y Sancho Panza, seguirán dando la espalda al magno edificio del que pronto hablaremos.



En la esquina con la calle de Bailén se alza el elegante edificio de la Real Compañía Asturiana de Minas, de estilo muy francés. Fue construido entre 1896 y 1899 según un proyecto firmado en 1891 por Manuel Martínez Ángel. Una de las placas en forma de rombo del Ayuntamiento nos recuerda que allí residió el célebre historiador Elías Tormo, pues además de la sede de la compañía citada el edificio albergaba algunas viviendas.



En la plaza de España se sitúan los dos primeros rascacielos que tuvo Madrid (si excluimos el edificio de Telefónica en la Gran Vía). Cronológicamente hablando, el primero es el Edificio España, que fue levantado entre 1947 y 1953. Fueron sus autores Joaquín y Julián Otamendi; aunque en su concepción se tuvieron en cuenta modelos norteamericanos, se quiso dejar una impronta local mediante el uso de elementos barroquizantes en la entrada principal. Ha estado muchos años vacío y abandonado y hace muy poco estuvo a punto de ser objeto de una muy polémica reforma que lo puso al borde de la demolición (nada más que se quería dejar en pie la fachada en un proceso harto complicado de realizar). Solventados los problemas, ha renacido como hotel y sigue siendo uno de los referentes de nuestra villa.



Como lo es su vecina, la Torre de Madrid, que se alzó allí, a su lado, entre 1954 y 1957. Se encargó de ello la misma empresa, la Compañía Inmobiliaria Metropolitana, y los arquitectos fueron los mismos que los del Edificio España. Sin embargo aquí utilizan un lenguaje mucho más cosmopolita. En uno de sus últimos pisos, en los que se supone una inmejorable vista de Madrid, vivió el historiador Fernando Díaz-Plaja.

Actualmente está en proceso una reforma a la que hemos aludido de pasada unas líneas atrás, que supondrá más espacio para los peatones, la plantación de más árboles y la mejora y acondicionamiento de los subterráneos comerciales anejos al aparcamiento que hay bajo la plaza. Unas obras que se están topando con sorpresas como la aparición en la calle de Bailén de restos que se creyeron de las caballerizas de Felipe II pero que en realidad corresponden a algunas estancias del palacio que disfrutó Godoy en aquellos pagos.

Entre mis recuerdos de niñez están los numerosos carteles indicadores que había adheridos a una farola en la esquina con la Gran Vía, que señalaban el camino que había que seguir para llegar a numerosas capitales españolas.

(Ay España, nuestra Españita, tan querida, tan odiada, mucho más maja -y mucho menos- de lo que te pintan y de lo que te hacen, de lo que te hacemos... Cuántas veces se ha usado tu nombre en vano, sobre todo por esos que pretenden quererte tanto... A veces madre y siempre madrastra, como dijo el uno, el país más fuerte del mundo ya que llevas siglos intentando autodestruirte y no lo consigues, como dijo el otro...)

15.11.19

Espalter (Calle de)


Entre la plaza de Murillo y la calle de Alfonso XII. Distrito 3 (Retiro). Barrio de los Jerónimos.

Estamos en la más meridional de las calles del elegante barrio de los Jerónimos, que nace al abrigo del Museo del Prado y el Jardín Botánico y va a morir frente al Retiro. Desde el año 1887 está dedicada al pintor catalán Joaquín Espalter y Rull, que nació en Sitges el 30 de septiembre de 1809. Aunque destinado al comercio, acabó estudiando pintura en Francia. Luego vivió en Italia, donde formó parte de un grupo de pintores catalanes que recibió la influencia de los “nazarenos” alemanes. Establecido en Madrid en 1842, llegó a ser pintor de cámara de Isabel II y el retratista preferido de la alta sociedad de la villa y corte. También realizó pinturas murales, como las bóvedas del Congreso de los Diputados o del antiguo Paraninfo de la Universidad Central. Desde 1843 fue académico de San Fernando. Murió en Madrid el 16 de enero de 1880.

8.11.19

Espada (Calle de la)

Escuela Infantíl Rosalía Rendú
(Foto CC BY-SA Asqueladd)

Entre la plaza de Tirso de Molina y la calle de la Esgrima. Distrito 1 (Centro). Barrio de los Embajadores. 

Tampoco es muy difícil deducir que el nombre de esta calle estará muy relacionado con la anterior, a la cual va a morir. Resulta que el primer emplazamiento de la escuela de esgrima estuvo aquí y su dueño utilizó como reclamo una espada. Peñasco y Cambronero, con su contenida ironía, indican que la gran cantidad de detalles que se dan de ella (que si perteneció a un Par de Francia, que si luego fue de un duque de Alba), “en lugar de garantía, sirve para hacer dudar de su verosimilitud”. 

Répide menciona que en la esquina con la calle de Soler y González estuvo el primer consultorio para lactantes de la villa, en el mismo edificio de estilo modernista que hoy ocupa la escuela infantil municipal Rosalía Rendú.

25.10.19

Esgrima (Calle de la)


Entre las calles de Jesús y María y del Mesón de Paredes. Distrito 1 (Centro). Barrio de los Embajadores. 

Ya no es esta calle un lugar de lenocinio, como parecía ser hace casi cien años, en la época en la que Répide la describió. Esas casas “con farolillo” que mostraban que eran “techos propicios a todo lo cobijable” han dejado paso a bazares, tiendas de ropa y espacios de ocio que muestran en sus carteles plurilingües la torre de Babel en que se han convertido estos barrios. 

No es difícil deducir de dónde le viene el nombre. En tiempos hubo aquí un corralón en donde un maestro de esgrima daba sus clases. Célebre debió de ser y tumultuoso, pues su entrada, al principio pública, hubo de ser limitada a los alumnos a causa de los escándalos. Répide se limita a incluir entre sus alumnos a los pajes del duque de Lerma, pero Peñasco y Cambronero van más allá y sitúan aquí el lugar donde aprendió a manejar la espada nada menos que Lope de Vega.

18.10.19

Escuadra (Calle de la)

(Foto CC BY-SA Malopez21)

Entre las calles de la Torrecilla del Leal y de la Primavera. Distrito 1 (Centro). Distrito 1 (Centro). Barrio de los Embajadores. 

Cual Evangelios sinópticos repiten Peñasco-Cambronero y Répide su explicación para el nombre de esta calle. Lo más seguro es que se deba a su trazado quebrado, pero siempre hay lugar para la tradición, ya sea que en ella vivieran un par de capitanes que tomaron parte en la desdichada expedición de la malintencionadamente llamada Armada Invencible o que allí se exhibió un cosmorama con escenas de la trágica expedición de la Grande y Felicísima Armada que asombró durante bastante tiempo al vecindario.

11.10.19

Escosura (Calle de)


Empieza en la calle de Fernando el Católico y termina como callejón sin salida después de cruzar la de Donoso Cortés. Distrito 7 (Chamberí). Barrio de los Arapiles. 

Azarosa vida la de esta calle, si atendemos a la localización que dan nuestros cronistas de cabecera. En la época de Peñasco y Cambronero comenzaba en la desaparecida calle de San Rafael, paralela a la de Rodríguez San Pedro e iba al campo. O más bien a los camposantos, pues en su trazado se cruzaban los ya clausurados por entonces cementerios Sacramental de San Ginés y San Luis y de la Patriarcal. Treinta y tantos años después Répide nos indica como su inicio la calle de Alberto Aguilera y como obstáculo añadido las cocheras de tranvías que allí hubo hasta la segunda mitad del siglo pasado. Una vez desaparecidos cementerios y cocheras, la calle no recuperó lo proyectado, pues en la que hubo de ser su primera parte hoy tenemos la plaza del conde de Valle Súchil y acabó interceptada por el enorme edificio del Parque Móvil del Estado, cuando tenía que haber llegado hasta el paseo de Ronda… 

No menos azarosa fue la vida del personaje a quien está dedicada desde el 21 de julio de 1880. Patricio de la Escosura Marrogh, nacido en Madrid el 5 de noviembre de 1807, fue militar, político, periodista y escritor. Como militar del arma de Artillería participó en la primera guerra carlista, donde sirvió al lado del general Fernández de Córdova y dejó la milicia a la par que su jefe. La política le sirvió para sufrir exilios y gozar del poder. Formó parte de la conspiración llamada de “los Numantinos”, junto a Espronceda, y tras su fracaso hubo de marchar a Francia y luego a Inglaterra. Más adelante, llegaría a ser ministro de la Gobernación con Narváez y Espartero. Prácticamente se retiró de la política tras la Revolución de 1868. Como periodista y escritor es una de las figuras del Romanticismo español. Entró en la Real Academia en 1847 y escribió numerosas obras dramáticas, poéticas y narrativas. Quizá de todas ellas la más conocida sea la novela Ni rey ni Roque. Sin embargo, la que más gracia me hace a mí (meramente por su título) es el poema narrativo El bulto que viste negro capuz. Como periodista, dirigió diarios como El Universal y El Progreso. Murió en nuestra villa el 22 de enero de 1878.