26.12.25

Maestro Guerrero (Calle del)

Jacinto Guerrero en 1927

Entre las calles de los Reyes y de San Leonardo. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Universidad. 

Nuestra calle, hoy trasera del edificio España y desde la que se aprecia estupendamente la bella fachada de la iglesia de San Marcos, tuvo un nombre ancestral de raíces un tanto sainetescas. En el plano de Texeira se rotula como de Castro; en los de Espinosa y Tomás López, como de Abadía y Castro. Incluso hay una tercera versión, dada por Peñasco y Cambronero, Abada de Castro, según ellos porque allí tenía un tal Castro un rinoceronte hembra que mostraba a los curiosos. Lo sainetesco está en el otro nombre, el que es más verosímil. Parece ser que aquí vivía una dama llamada Teresa Abadía que compartía su techo con un joven un tanto tarambana llamado Nicolás de Castro. Teresa quería ceder parte de sus terrenos para que unas monjas capuchinas estableciesen un convento y Nicolás lo que quería era apoderarse de lo que tenía Teresa para darse la buena vida. Teresa, que en palabras de Répide “por lo visto estaba como para que la encerrasen”, decidió partir en dos su patrimonio, la mitad para las monjas -ella misma deseaba profesar- y la otra mitad para Nicolás. Pero este, que lo quería todo, habló muy mal de ella a las religiosas, que la rechazaron. Al final, ella acabó dándoselo todo al sinvergüenza, que se dedicó a venderlo. Más adelante, muerta Teresa, sus herederos se dedicaron a pleitear con todos los compradores, sin éxito. 

Quizá con estos antecedentes no sea de extrañar que el Ayuntamiento decidiese mudar el nombre de esta vía y el 14 de octubre de 1953 se la dedicó a Jacinto Guerrero. Nacido en la localidad toledana de Ajofrín el 16 de agosto de 1895, su formación musical fue casi autodidacta; se trasladó a Madrid y consiguió trabajo como violinista en la orquesta del Teatro Apolo a la vez que seguía examinándose en el Conservatorio. Su primer gran éxito fue la zarzuela La montería (1922) a la que siguieron otros títulos muy conocidos dentro de este género, como Los gavilanes (1923), El huésped del Sevillano (1930) o La rosa del azafrán (1930). Murió en Madrid el 15 de septiembre de 1951.

(Última entrada del año; siguiendo la costumbre, deseo a quienes tenéis la paciencia de leer estas historietas sobre las calles de Madrid y sus nombres que el año que entra sea estupendo y maravilloso, aunque el verdadero deseo es que esto se cumpla de verdad y no quede en la típica y tópica declaración...)

19.12.25

Maestro Arbós (Calle del)

(Caricatura de Eduardo Sáenz-Hermúa, Mecachis, 1888)

Entre la plaza de Legazpi y la calle de Ricardo Damas. Distrito 2 (Arganzuela). Barrio de Legazpi.

Aunque nuestra calle es una clara prolongación del paseo de las Delicias, en realidad no estaba prevista en el proyecto de Ensanche de la zona. Durante mucho tiempo aquello fue campo, el límite de la villa. Fue al planearse la construcción del matadero municipal cuando se trazó, al principio como un simple camino. Por fin el Ayuntamiento decidió incorporarla a su callejero, el 9 de febrero de 1934, y el nombre que le dio fue el de Julián Besteiro, primer presidente de las Cortes de la Segunda República. Tras la guerra civil los vencedores se dedicaron a borrar cualquier rastro de la República y el 27 de julio de 1941 pasó a denominarse como hoy la conocemos (muchos años después, en 2017, la Ley de Memoria Histórica permitió que D. Julián fuese también recordado, tal y como se merece, en nuestro callejero, pero en otra ubicación). 

Enrique Fernández Arbós fue un músico madrileño nacido el 24 de diciembre de 1863. Fue violinista y director de orquesta y también hizo sus pinitos en la composición. Lo cierto es que estudió con los mejores virtuosos del violín de su época: Monasterio en Madrid, Vieuxtemps en Bruselas y Joachim en Berlín. Aunque regresó a Madrid y aquí creó algunas agrupaciones musicales (como el Cuarteto Arbós) su carrera se desarrolló en numerosos países, donde ejerció tanto la docencia como la interpretación. Conoció a Albéniz, con quien formó el Trío Ibérico; quizá la celebridad de Arbós para los aficionados a la música se deba sobre todo a la orquestación de Iberia, del maestro de Camprodón. El maestro Arbós murió en San Sebastián el 2 de junio de 1939.

12.12.25

Maestro Ángel Llorca (Calle del)

Ángel Llorca (c. 1910)

Entre la calle de Julián Romea y la avenida de la Reina Victoria. Distrito 5 (Chamberí). Barrio de Vallehermoso. 

Hasta bien entrado el siglo XX no se formó esta calle, aunque estaba trazada y prevista en el plan de Ensanche para esta zona (en el plano parcelario de 1929 se atisba como una prolongación de la calle de Andrés Mellado). De hecho, no recibió un nombre hasta el 30 de diciembre de 1968. Fue el del general Miguel Rodrigo, un militar nacido en Cuba en 1895 que participó el en bando sublevado en la guerra civil y también en la División Azul y que había fallecido unos días antes, el 15 de noviembre de ese año de 1968. En virtud de la Ley de Memoria Histórica mudó su denominación y desde el 4 de mayo de 2017 está dedicada al pedagogo Ángel Llorca García, quien nació en la localidad alicantina de Orcheta el 25 de julio de 1866. Vinculado a la Institución Libre de Enseñanza, empezó a dar clases en 1889. Viajó, pensionado por el Estado, por varios países de Europa para estudiar la forma que tenían de organizar la enseñanza primaria. Se instaló en Madrid y desde 1916 hasta su jubilación dirigió el Colegio Cervantes, en Cuatro Caminos. Se retiró pocos días después del estallido de la guerra civil, pero al poco volvió a su actividad en ese mismo colegio. Con el discurrir de la guerra hubo de marchar a Valencia, donde continuó con sus actividades pedagógicas. Finalizada la contienda, fue purgado por las autoridades franquistas, que incluso prohibieron varios libros de textos escritos por él. No contentos con ello, lo inhabilitaron a perpetuidad y lo privaron de su pensión. Murió en Madrid el 13 de diciembre de 1942.

5.12.25

Madrid (Calle de)

Vista de la calle de Madrid desde la plaza de la Villa
(Foto CC BY someone10x)

Entre la plaza de la Villa y la calle del Duque de Nájera. Distrito 1 (Centro). Barrio del Palacio. 

No deja de ser curioso que nuestra villa tenga una calle dedicada a sí misma, ello a pesar de que, según Répide, resulte “donoso” que sea “la menor de todo su callejero, a la que no tiene portal ninguna vivienda y por la cual, en razón de su angostura, no pueden pasar carruajes”. Bien es cierto que ahora está mucho más despejado su final, a raíz de la desaparición de la manzana que había entre esta calle y las del Duque de Nájera, del Sacramento y del Rollo, donde ahora se pueden admirar unas esculturas modernas, dedicadas a los españoles asesinados en el campo de exterminio nazi de Mauthausen. Y, aunque ninguna de las casas que la bordean tiene su entrada en ella, no se pueden negar ni su belleza ni su abolengo. Además, es de admirar el pasadizo que la cruza uniendo las casas de Cisneros y de la Villa. Hablando de esta última, el motivo que indica Répide para el nombre es precisamente su contigüidad a la sede del Ayuntamiento.