Jacinto Guerrero en 1927
Entre las calles de los Reyes y de San Leonardo. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Universidad.
Nuestra calle, hoy trasera del edificio España y desde la que se aprecia estupendamente la bella fachada de la iglesia de San Marcos, tuvo un nombre ancestral de raíces un tanto sainetescas. En el plano de Texeira se rotula como de Castro; en los de Espinosa y Tomás López, como de Abadía y Castro. Incluso hay una tercera versión, dada por Peñasco y Cambronero, Abada de Castro, según ellos porque allí tenía un tal Castro un rinoceronte hembra que mostraba a los curiosos. Lo sainetesco está en el otro nombre, el que es más verosímil. Parece ser que aquí vivía una dama llamada Teresa Abadía que compartía su techo con un joven un tanto tarambana llamado Nicolás de Castro. Teresa quería ceder parte de sus terrenos para que unas monjas capuchinas estableciesen un convento y Nicolás lo que quería era apoderarse de lo que tenía Teresa para darse la buena vida. Teresa, que en palabras de Répide “por lo visto estaba como para que la encerrasen”, decidió partir en dos su patrimonio, la mitad para las monjas -ella misma deseaba profesar- y la otra mitad para Nicolás. Pero este, que lo quería todo, habló muy mal de ella a las religiosas, que la rechazaron. Al final, ella acabó dándoselo todo al sinvergüenza, que se dedicó a venderlo. Más adelante, muerta Teresa, sus herederos se dedicaron a pleitear con todos los compradores, sin éxito.
Quizá con estos antecedentes no sea de extrañar que el Ayuntamiento decidiese mudar el nombre de esta vía y el 14 de octubre de 1953 se la dedicó a Jacinto Guerrero. Nacido en la localidad toledana de Ajofrín el 16 de agosto de 1895, su formación musical fue casi autodidacta; se trasladó a Madrid y consiguió trabajo como violinista en la orquesta del Teatro Apolo a la vez que seguía examinándose en el Conservatorio. Su primer gran éxito fue la zarzuela La montería (1922) a la que siguieron otros títulos muy conocidos dentro de este género, como Los gavilanes (1923), El huésped del Sevillano (1930) o La rosa del azafrán (1930). Murió en Madrid el 15 de septiembre de 1951.
(Última entrada del año; siguiendo la costumbre, deseo a quienes tenéis la paciencia de leer estas historietas sobre las calles de Madrid y sus nombres que el año que entra sea estupendo y maravilloso, aunque el verdadero deseo es que esto se cumpla de verdad y no quede en la típica y tópica declaración...)



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