20.3.07

Alonso Martínez (Plaza de)

Manuel Alonso Martínez (1827-1891)
Entre las calles de Génova, Almagro, Santa Engracia y Sagasta y la plaza de Santa Bárbara. Distritos 1 (Centro) y 7 (Chamberí). Barrios de la Justicia, Trafalgar y Almagro.

Por esta plaza discurría antes de 1868 la cerca de Felipe IV. A su altura estuvo la puerta o, mejor dicho, el portillo de Santa Bárbara; a su altura, pero no en ella: Se encontraba algo más abajo, donde hoy se abre la plaza de Santa Bárbara, y por eso es allí donde se habla algo más de este portillo y su curiosa tradición. Tras el derribo de la mencionada cerca, en este paraje se formó una glorieta que primero se denominó de Santa Bárbara, y, por acuerdo de 12 de enero de 1891, pasó a llamarse tal y como hoy la conocemos. Cerca de esta plaza estuvo uno de los emplazamientos de la Real Fábrica de Tapices, precisamente llamada de Santa Bárbara; más detalles sobre esta Real Fábrica se dan en la calle de Vandergoten (donde hoy se halla situada).

Con el nombre de esta plaza se conoce toda un área de Madrid que es uno de los centros de la vida nocturna de la villa. Comprende esta zona los terrenos donde antaño se ubicaron los conventos de Santa Bárbara y Santa Teresa, y en los que hoy en día podemos encontrar muchísimos luga­res donde tomar unas copas con los amigos escuchando una más o menos ensordecedora música; causa el asombro de nuestros visitantes la contempla­ción de las muchedumbres que recorren durante las madrugadas de cualquier época del año este barrio.

Estatua de Alonso Martínez en la plaza de su nombre

Preside la plaza, en su esquina con Sagasta, la estatua del político que le presta su nombre. Manuel Alonso Martínez nació en Burgos en 1827. Muy joven, en 1854, entró en las Cortes; fue brillante su labor como diputa­do, lo que le valió el nombramiento como ministro de Fomento en 1855. Durante su labor en este ministerio influyó decisivamente en el progreso de las obras del Canal de Isabel II, que tres años después por fin trajo las aguas del Lozoya a la villa. En julio de 1856 era gobernador de Madrid cuando acabó el bienio progresista, y en el transcurso de los disturbios de julio de aquel año llegó a correr verdadero peligro su integridad. No volvió a descollar en la política hasta la Restauración; participó en la comisión que redactó la Constitución de 1876, y obra suya son el Código Civil que aún sigue vigente y el primer establecimiento del Jurado en Espa­ña. También se le debe la fundación de escuelas de medicina legal en Ma­drid, Barcelona y Sevilla, y la instauración del matrimonio civil. Murió en 1891.