9.5.07

Amaniel (Calle de)

Antigua fábrica de Mahou, actual Archivo Regional de Madrid
Entre la plaza del conde de Toreno y la calle del Con­de-Duque. Distrito 1 (Centro). Barrio de la Universidad.

Toda esta zona fue en tiempos un bosque muy frondoso donde proli­feraba la caza. Sabida es la afición que muchos monarcas de Castilla y de España han tenido a ese deporte, y por ello no es de extrañar que estas frondas fuesen en épocas pasadas escenario de numerosas monterías reales. El nombre de Dehesa y Eras de Amaniel vino de su dueño, Lope de Ama­niel, ballestero que fue del rey Enrique II de Castilla. Peñasco y Cambronero hacen un irónico comentario de la detallada explicación que Capmani hace de ese nombre, que les hizo "suponer que el autor había sido testigo presen­cial de aquellas monterías, si no supiésemos que vivió siglos después".

Cuando la villa se convirtió en corte fue ésta una de las zonas por donde se desarrolló su crecimiento; el frondoso bosque de Amaniel fue siendo poco a poco talado y la caza desplazada hacia terrenos más pro­picios. Ya en tiempos de Felipe IV se formó nuestra calle, que adoptó el nombre del antiguo dueño de los terrenos, a pesar de que en el plano de Texeira se rotula Gumiel. Del ancestral bosque de Amaniel, que antiguamen­te se exten­día desde la Moncloa hasta el pueblo de Valnegral, aproximada­mente donde hoy está el paseo de Recoletos, sólo queda hoy como vestigio la Dehesa de la Villa, que también se ha visto amenazada por alguna que otra vía rápida para los dichosos automóviles.

En las orillas de esta calle hay varios edificios muy importantes, como el convento de las Comendadoras de Santiago o el Paraninfo de la Universidad Complutense, pero como sus entradas principales dan a otras vías, allí se comentarán. Sin embargo, sí que hay que hablar de dos que estaban en nuestra calle; uno permanece, el otro no. En la esquina de la calle de Amaniel con la travesía del Conde-Duque se instaló en 1719 el colegio de Nuestra Señora del Patrocinio y Amparo de niñas huérfanas. Esta institu­ción fue fundada por Felipe V y María Luisa de Saboya en 1710, y primero estuvo en el Hospicio, hasta que se trasladó a nuestra calle, a unas casas que fueron propiedad del conde de Monterrey. Por eso, desde entonces fue cono­cido como colegio de las niñas de Monterrey. Subsistió hasta 1824, cuando Fernando VII regaló el edificio para el emplazamiento del hospital de Jesús Nazareno, de mujeres incurables, que había sido fundado en 1803 por la condesa viuda de Lerena y marquesa de San Andrés en una casa de la calle del Conde-Duque. Durante el reinado de José Bonaparte fue suprimido, pero en 1815 fue restablecido y se instaló en la calle del Burro (hoy Colegiata); después pasó a la calle de la Madera, y por último, el 4 de octubre de 1824, al edificio de la calle de Amaniel del que hablamos. Disponía de 110 cama­s, y era regentado por las hermanas de la Caridad. Poseía una capilla cuya entrada daba a la travesía del Conde-Duque. En 1851 sufrió un im­portante incendio que dañó además varias casas cercanas. Subsistió hasta los años setenta del siglo pasado, cuando el furor especulativo que se desató en Madrid acabó con muchos edificios antiguos, unos sin importancia, pero otros de gran valor.

Mejor suerte tuvo la antigua fábrica de cervezas Mahou. Construida entre 1892 y 1894 según planos de Francisco Andrés Octavio, uno de los autores del proyecto de la Gran Vía, es una importante muestra de la arqui­tectura industrial madrileña de finales del siglo XIX, y pertenece al tan en auge entonces estilo neomudéjar. Sufrió siete ampliaciones, entre 1899 y 1930, pero al final la fábrica se trasladó hasta las orillas del Manzanares, y el edificio cayó en el abandono, a pesar de su importancia. En la edición de 1987 de la Guía de Madrid del C.O.A.M. se habla de su "avanzado estado de deterioro, aunque existe un proyecto de rehabilitación y adaptación a viviendas y oficinas de próxima ejecución". No fue así, sino mejor, ya que la Comunidad de Madrid lo adquirió para instalar en él el Archivo Histórico de la Comunidad. Inmejorable emplazamiento, a un paso del Cuartel del Conde-Duque, donde está el complementario Archivo de la Villa.