24.7.26

María de Molina (Calle de)

María de Molina y su hijo, Fernando IV, detalle del cuadro de Antonio Gisbert
María de Molina presenta a su hijo Fernando IV en las Cortes de Valladolid de 1295
(Congreso de los Diputados, Madrid)

Entre el paseo de la Castellana y la calle de Francisco Silvela. Distritos 4 (Salamanca) y 5 (Chamartín). Barrios de Lista, de la Castellana, del Viso y de la Prosperidad. 

Si bien nuestra calle entró en el nomenclátor municipal, a la vez que tantas otras del Ensanche, el 21 de julio de 1880, tardó mucho en urbanizarse. En el plano de Facundo Cañada (1900), aunque trazada, en sus aceras solo está el desaparecido asilo de Nuestra Señora de las Mercedes. No mucho más se ve en el de Núñez Granés, diez años más tarde. Répide, por su parte, nos cuenta que en su época hay aquí sobre todo “hoteles y casas de campo” y añade un deseo que, por desgracia no se hizo realidad. Dice que la calle, de la cual indica que empieza en la del Pinar, “tiene oficialmente señalado su comienzo en la Castellana” y añade que “no es fácil, ni es necesario que llegue a abrirse su entrada por aquel paseo, para lo cual sería menester derruir los hotelitos del antiguo barrio de Monasterio”. Como ya sabemos, sí que se realizó tal apertura y, por tanto, los hotelitos desaparecieron.

El palacete Borrás
(Foto CC BY-SA Luis García, Zaqarbal)

No ha sido así, sin embargo, con algunas otras construcciones notables que aparecen sobre todo al inicio de la calle. Por ejemplo, el antiguo palacete de Manuel Muruve, sito en el número 9, obra del arquitecto José María Mendoza Ussia, proyectado en 1906, cuando su autor solo tenía 20 años, y finalizado en 1908; hoy alberga la embajada de México. Junto a la embajada se halla el palacete que fue conocido como Casa Herreiz, construido según planos de un autor desconocido en 1915 y en el que en la actualidad hay instalaciones de una universidad privada. Y un poco más allá, en la esquina con la calle de Serrano, hay otro interesante palacete levantado en la década de 1910 que fue reformado en la siguiente por el célebre arquitecto madrileño Gustavo Fernández Balbuena. Para terminar una lista que sin duda podría ampliarse, citaré el antiguo palacete Borrás, obra del arquitecto del mismo nombre (mejor dicho, apellido; se trata del reusense Francesc Borràs Soler), que albergó un instituto de nutrición y hoy un restaurante.

Sepulcro de la reina María de Molina, en el monasterio de las Huelgas Reales, de Valladolid
(Foto CC BY-SA Lourdes Cardenal)

La calle está dedicada a la reina de Castilla María de Molina. Desde que el Ayuntamiento decidió tal cosa hasta el 1 de enero de 1916 llevo delante el Doña que hoy no ostenta. No se sabe dónde nació; fue hacia 1264-65. Era nieta de Alfonso IX de León. Sin tener la obligada dispensa papal, se casó en 1281 con un primo carnal, que sería el futuro rey Sancho IV. Accedió al trono en 1284, tras la muerte de Alfonso X, contra quien su hijo había luchado, una lucha que ella apoyó. Sancho IV murió en 1295 y entonces ella accedió a la regencia. En ese momento todo pareció alzarse contra ella: Jaime II de Aragón invadió el reino de Murcia y Dionís de Portugal declaró la guerra a Castilla. Con Dionís alcanzó la paz y de las Cortes del reino logró financiación para conseguir legitimar a su hijo, Fernando IV, ya que al no tener aún la dispensa papal su matrimonio no se consideraba como tal. Por fin la obtuvo del papa Bonifacio VIII en 1301. Fernando, sin embargo, no mostró demasiado agradecimiento, pues se confabuló con diversos conspiradores que deseaban que la influencia de María se desvaneciese. Pero Fernando IV murió en 1312 y de nuevo María de Molina hubo de asumir la regencia de su nieto Alfonso XI, que volvió a estar llena de turbulencias y de guerras civiles en el reino. La reina regente murió en Valladolid el 1 de junio de 1321 sin haber sido capaz de poner fin a los conflictos que asolaban Castilla.

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