3.7.15

Cebada (Calle y Plaza de la)


Antiguo mercado de la Plaza de la Cebada

Entre la plaza de la Cebada y la calle del Humilladero. Se encuentra la plaza entre las calles de Toledo, Cebada y Humilladero y las plazas del Humilladero y de la Puerta de Moros. Distrito 1 (Centro). Barrio de Palacio.

En pleno corazón del Madrid más castizo, lugar es éste eminentemente comercial desde sus más remotos orígenes. En principio terreno de la orden de Calatrava, la plaza recibe el nombre al menos desde finales del siglo XVI. Sitio de venta de productos alimenticios, el apelativo le vino, según Répide, porque aquí se separaba la cebada destinada a los caballos del rey de la que iba a manos de diversos párrocos de la zona en concepto de diezmo y también servía en parte para recompensar al sacristán de San Pedro porque era el encargado de tocar a nublado.

Pero además para otros menesteres sirvió el paraje. León Pinelo, cuyos Anales son citados por Peñasco y Cambronero y también por Répide, aunque éste no indica la fuente, dice que en la plaza de la Cebada se instaló un gran jardín con un retrato de San Isidro el 19 de junio de 1622, con motivo de la canonización del patrón de nuestra villa. Y durante el siglo XVIII fue el punto en que se celebraban las ferias de Madrid. También fue elegida para otros asuntos más trágicos, pues desde principios del siglo XIX sucedió a la Plaza Mayor como lugar de las ejecuciones públicas, y aquí, entre otros, fueron ajusticiados Rafael de Riego y Luis Candelas (con éste último hay discrepancias, como se contará en el artículo referido a la glorieta de la Puerta de Toledo). Fue además escenario de la lucha de barricadas en la revolución de 1854 y después de otra revolución, la de 1868, mudó por poco tiempo su ancestral nombre por el de Riego y aunque rápidamente las cosas se pusieron en su sitio, no hubo agravio para el paladín constitucional, que recibió una calle en compensación.


La plaza de la Cebada en el siglo XIX. En el centro, la iglesia de Nuestra Señora de Gracia

Dos edificios significativos han desparecido en esta plaza. La iglesia de Nuestra Señora de Gracia, levantada en el siglo XVII sobre un antiguo humilladero que allí había, fue demolida en 1903 dentro de la gran reforma que sufrió la zona a principios del siglo XX. En esta iglesia era donde se guardaban varios de los pasos de Semana Santa que recorrían Madrid en procesión.

Y el caso de Mariano Calvo Pereira es uno de verdadera mala suerte. Dos magníficas obras de la construcción en hierro levantó este arquitecto en Madrid y las dos han desaparecido. Eran los mercados de los Mostenses y de la Cebada. El primero fue engullido por el tercer tramo de la Gran Vía y el de la Cebada pereció víctima de la codicia especuladora de un Ayuntamiento sin escrúpulos. Calvo Pereira se inspiró nada menos que en el mercado de Les Halles de París para levantar esta magnífica obra entre 1870 y 1875. En 1953 el Ayuntamiento firmó su sentencia alegando que estaba en ruinas, lo cual no era cierto, y sí que esperaba embolsarse una buena cantidad aprovechando el solar para construir viviendas y otras cosas y levantar un mercado más pequeño (ya en los años veinte Répide se quejaba de que su tamaño no era suficiente para Madrid y estaba desbordado). Y dicho y hecho, en 1956 fue derribado y en su lugar se levantó algo de lo que solo me atrevo a decir que más feo imposible y ni siquiera oso hacer comparaciones con su antecesor. En cualquier caso, tiene sus días contados; ya desde hace tiempo se decidió realizar una importante reforma de la zona. Aunque estaba paralizada desde el año 2006 (solo habían desaparecido las piscinas municipales que había entre el mercado y la calle de Toledo), el 20 de junio de 2014 la Comunidad de Madrid decidió dar vía libre a un proyecto que cambiará radicalmente la fisonomía del lugar. Ya veremos si se lleva a efecto.